LA HUELLA DEL CRIMEN. Después de recibir calabazas en El diario de Patricia (Antena 3), un hombre asesina a su ex novia por no querer reconciliarse. ¿Alguna responsabilidad de la Gaztañaga, el programa o la cadena en la muerte de la mujer? No fueron ellos quienes le clavaron el cuchillo en el cuello, pero ayudaron a poner brasas en un fuego ya encendido. Víctor-M. Amela, en La Vanguardia, pregunta retóricamente "al redactor o redactora que llamó por teléfono a Svetlana para invitarla al programa, a la azafata que la acompañó al plató, a los cámaras, a los guionistas, a la presentadora: ¿No os sentís un poco mal?". No lo creo. Los imagino lavándose las manos (manchadas de la telebasura manejada), justificando lo sucedido en gajes del oficio (el riesgo de trabajar con material inflamable) y victimizándose como Lydia Lozano cuando Al Bano recurrió a su condición de siciliano para terminar con el frívolo trabajo de intoxicación ("de investigación", decía ella) sobre su hija. Unas lágrimas, unos vítores de apoyo a toque de corneta del regidor... y que pase el siguiente monstruo. Porque El diario… es la auténtica parada de los monstruos: un desfile sin fin de freaks, exhibicionistas impúdicos ventilando sus intimidades, gente de escaso nivel cultural, inocentes engañados en su buena fe, y un público de anestesiada presencia y manipulado aplauso como testigo-cómplice (también el telespectador fiel desde su casa) de todo lo que en el programa o a raíz de él pueda suceder.
LA DANZA DEL SABLE. Cabalgata militar, Batalla imperial y Toques y marchas de las Ordenanzas de Carlos III son algunas de las piezas interpretadas por la Unidad de Música del Regimiento Inmemorial del Rey n.º 1 en el ''Homenaje a la lealtad'' (!) transmitido por Los conciertos de La 2 (TVE2). Los militares siempre han hecho una interpretación sui generis del concepto lealtad, pero esta vez no espero a comprobarlo. Como el concierto se ofrece a las ocho de la mañana de un domingo, hago como cuando la Fiesta Nacional y me quedo en la cama igual, que la música militar nunca me supo levantar.