Si el vídeo mató a la estrella de la radio y la televisión se llevó por delante al cine, Internet no tardará en dar la puntilla definitiva a la televisión. O al menos eso es lo que se deduce de la decisión de Freixenet (al cambiar la estrategia de la campaña de Navidad, eliminando el siempre esperado con gran expectación y después muy comentado anuncio de las burbujas, imagen de la casa) de optar por el mercado globalizado de la Red en detrimento de lo que desde 1977 (Liza Minnelli, ¿se acuerdan?) ha sido habitual; de gran repercusión, pero restringidamente local para las posibilidades ofrecidas por la megasuperficie comercial en la que se ha convertido el mundo. Es una de las primeras y, por la importancia de la firma, significativas apuestas decididas por el futuro (no sólo) publicitario que (por si a alguien le quedaba alguna duda) nos espera. Ya lo dijo Tam Tam Go, un filósofo chino de antes de la Revolución Cultural, ya saben: "Atrapados en la Red".
Es, como dicen ellos mismos, una "nueva forma de desearles felices fiestas" más vista que nunca y desde cualquier rincón del hipermercado global (la marca amplía ilimitadamente su potencial clientela); pero para el telespectador tradicional, mayormente analógico, conservador, poco amigo de los cambios de rutina navideña (que no le toquen el escote erótico-festivo de fin de año de María José Suárez, ni las campanadas de la Puerta del Sol a través de la Primera Cadena, ni los saltos de esquí), el tráiler del cortometraje de Scorsese (que no hace justícia a los 9 minutos completos –juguetonamente hitchcockianos- disponibles "en freixenet.es y en cines", según se nos redirige) pasa completamente desapercibido bajo su apariencia de un estreno de película más en sala comercial, desactivado por la brillantez formal de buena parte del conjunto de la oferta publicitaria televisiva.
Por cierto, que el hermano Martin (iba para cura pero lo dejó para ser uno de los nuestros) no es el primer director de cine en la historia de Freixenet. Hoy nadie se acuerda, pero en 1992 Bigas Luna dirigió el spot protagonizado por Sharon Stone y Antonio Banderas.