"Muy bien José Luis López Vázquez en la figura del inválido. Ya en otras ocasiones -especialmente en otro filme de Saura- este actor había demostrado felices disposiciones para el arte dramático. Esta película las confirma de nuevo", escribía en mayo de 1971 la crítica barcelonesa a propósito del estreno en la ciudad de El jardín de las delicias, esperada con enorme expectación entre la cinefília hambrienta de otro cine. Unos meses antes la revista Triunfo había publicado en su edición del 12/12/1970 una entrevista con el cómico fallecido en noviembre de 2009, realizada por Fernando Lara y Diego Galán, "en magnetófono", según se precisaba de manera harto chocante al final de la misma.
Vista hoy, cuando la misma prensa las descuartiza e invita al lector a largarse del papel para encontrarlas íntegras en Internet, aquella interviú resulta una pieza arqueológica: 4 páginas y un total de 33 preguntas con sus correspondientes réplicas, en las que un López Vázquez previo a Mi querida señorita, La cabina o La prima Angélica se explayaba sobre su condición de intérprete y lo contradictorio de su trayectoria fílmica (de cuya parte más casposa supo redimirse gracias a la versatilidad y a la profesionalidad con las que abordó su oficio), entre las cuales esta inusual, extensa, utópica y un tanto atropellada reflexión existencial: "Pero hay que acometer ese nacimiento diario con un sentido generoso: aceptar la realidad no resignadamente, sino con un poco de rebeldía, aunque sin desesperar en lo posible. Es cuestión de inteligencia y cordura para saber orientarse y salir airoso de las adversidades. Mira, hay un hecho evidente: el hombre no está solo, vive en sociedad, tiene que integrarse con los demás. Por eso ocurrió lo de octubre (sic) en Rusia, porque son cosas que surgen, incontenibles... No sé, yo no entiendo nada, pero intuyo mucho. Entonces, me parece que como estamos metidos en una sociedad, ya no hay individualismos, no puede haber individualismos. Si el capitalismo consiste en explotar a los demás, el capitalismo no puede subsistir, ni tampoco la burguesía. Desaparecerán cuando lleguen -y vendrán, sin duda- unos señores muy razonables, muy ponderados, muy honestos, que nos dirijan y nos gobiernen y cada uno de nosotros funcionará en su estrato, pero dentro de una integridad y una afinidad de criterios. El mundo va a eso. Hasta ahora hemos ido cada uno por donde nos ha dado la gana, pero eso se ha acabado. En realidad, ya estamos empezando a despertar: ¡pero hombre, qué barbaridad, que la gente se muere en la India de hambre! Y se ha muerto siempre, lo que pasa es que no nos habíamos dado cuenta. Pero el hecho de que ya lo sepamos me parece importante, es un respiro. Ahora vamos a ver si lo solucionamos... Se solucionará en el año dos mil quinientos, pero se solucionará. En eso soy optimista".
lunes, 28 de noviembre de 2011
jueves, 3 de noviembre de 2011
'PRESS CATCH'
Es agua pasada pero sigue removiéndome molinos internos. Me refiero a la entrevista que Ana Pastor le hizo en marzo pasado en el palacio presidencial de Teherán al primer mandatario iraní, Mahmud Ahmadineyad (el auténtico, no la extraordinaria composición de la delirante Muchachada nui), con la que topo de nuevo al revisar viejos (pero todavía no demasiado amarillentos) papeles. La periodista estuvo combativa y no se amilanó para tocar temas delicados cuando se juega en campo contrario (lapidación de mujeres, represión política, persecución a homosexuales...), siendo su actitud generalizadamente elogiada. Lejos de Oriente Medio, claro. Como tampoco pasó desapercibida para nadie la vindicación feminista simbolizada en ese pañuelo que le cubría la cabeza (algo obligatorio para las mujeres en Irán) y que poco a poco fue sibilinamente deslizándose hasta acabar sobre sus hombros, dejando los largos y morenos cabellos al descubierto. Un gesto infantil o desafiante políticamente, según la latitud desde donde se realice/observe; desde luego, menos inconsciente de lo reconocido con posterioridad por la periodista. "Le gusta que le conteste según usted quiera... Usted no tiene que decidir en lugar de los televidentes", respondía Ahmadineyad a las constantes subidas a la red de la presentadora de Los desayunos de TVE (La 1). Mientras, ella, que debería cuestionarse si no se excedió en su protagonismo durante la entrevista, le recordaba: "Los periodistas... no sé aquí, pero en España no estamos acostumbrados a responder preguntas, sino a hacerlas". "Cuando nos dejan", le faltó matizar. Porque, en realidad, lo que se lleva es que la prensa acepte humillarse profesionalmente acudiendo a esas ruedas de prensa sin derecho a preguntas, últimamente muy de moda. Y una rueda de prensa sin preguntas es como una paella sin arroz.
Un mes después de la pugna iraní, la Pastor se las tuvo en el mismo programa matutino con María Dolores de Cospedal, saliendo en defensa de la independencia informativa de la casa, al recriminarle la secretaria general del Partido Popular la -según su interesado parecer- falta de objetividad de la cadena pública ("a veces, las informaciones de TVE dejan mucho que desear en el ámbito de lo político"). La presumible victoria de la ultraderecha en las próximas elecciones generales del 20-N, y conociendo cómo se las gastan, significarán un importante movimiento de sillas entre la plantilla del ente público. Una de las que perderán la suya será sin ninguna duda la propia Ana Pastor, marcada con un círculo desde las filas populares desde hace mucho tiempo. Una periodista relevada por no ser de los de la cuerda del Gobierno de turno... Más o menos como en Irán, vaya.
Un mes después de la pugna iraní, la Pastor se las tuvo en el mismo programa matutino con María Dolores de Cospedal, saliendo en defensa de la independencia informativa de la casa, al recriminarle la secretaria general del Partido Popular la -según su interesado parecer- falta de objetividad de la cadena pública ("a veces, las informaciones de TVE dejan mucho que desear en el ámbito de lo político"). La presumible victoria de la ultraderecha en las próximas elecciones generales del 20-N, y conociendo cómo se las gastan, significarán un importante movimiento de sillas entre la plantilla del ente público. Una de las que perderán la suya será sin ninguna duda la propia Ana Pastor, marcada con un círculo desde las filas populares desde hace mucho tiempo. Una periodista relevada por no ser de los de la cuerda del Gobierno de turno... Más o menos como en Irán, vaya.
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