ANTONIO. Debutó en Hollywood con el discreto melodrama musical Los reyes del mambo tocan canciones de amor. Desde aquel lejano 1992 ha exhibido solvencia profesional en todo tipo de géneros, recogido éxitos comerciales dispensados por audiencias de edades e inquietudes distintas (Philadelphia, La máscara del Zorro, Spy kids, El mexicano) y construido una filmografía que contiene títulos destacables artísticamente por un motivo u otro como La casa de los espíritus, Entrevista con el vampiro, Evita y El guerrero n.º 13. Ha trabajado con directores como Alan Parker, Brian de Palma, Woody Allen y Steven Soderbergh; y compartido cartel con Tom Cruise, Brad Pitt, Meryl Streep, Glenn Close, Sylvester Stallone, Angelina Jolie, Tom Hanks, Anthony Hopkins, Meg Ryan, Jennifer Lopez, Johnny Depp, Madonna... Su adaptación a la feria de las vanidades fue inmediata, conocedor inteligente del rol a interpretar en cada momento y lugar. Por no hablar de un matrimonio que solo su perseverancia ha logrado mantener a flote, una anomalía en un lugar donde lo habitual es dejarlos hundir a la que las primeras vías de agua hacen su aparición. Con todo, todavía hay quienes le discuten su "aventura americana" (si puede denominarse así a algo que dura ya más de veintiún años). Pero de haberse quedado en España, ¿qué estaría haciendo hoy en día Antonio Banderas? ¿Cuéntame cómo pasó?
INCONVENIENTE. Su pátina de canal cultural parece haberla colocado más allá del bien y del mal. Por aquello de la corrección política, criticarla tiene mala prensa. Pero ¿no les parece que la exhaustiva información de las películas (con generosidad de imágenes y todo lujo de detalles sobre el argumento) que TVE2 facilita instantes antes del pase de las mismas convierte en innecesario/prescindible su visionado?
AUTISTA DE CINE: "Profesional de la interpretación cinematográfica que basa su método en el repliegue patológico de la personalidad sobre sí misma y en la incapacidad congénita de establecer contacto verbal y afectivo con argumentos, directores, espectadores o crítica".
REFLEXIÓN. Siempre nos quedarán La Sexta 3 y Paramount Channel.
LA VOZ. "Hay que ir con mucho cuidado porque con el tono se puede levantar un pueblo. Lo importante es la palabra y a través de la palabra se puede enfatizar, modular, resaltar la estética de una jugada, atender a su belleza, cuando valga la pena" (José Félix Pons, locutor deportivo, 1932-2013).
lunes, 22 de abril de 2013
lunes, 8 de abril de 2013
QUE TREINTA AÑOS NO ES NADA... (I)
"All my life, since I was a kid, I have dreamed of this moment. Well, the dreams come true sometimes, and that's the thing. I want to express my congratulations and my gratitude to my partner and my friend José Esteban Alenda, and my friends Enrique Herreros and Milton Goldstein, and my late friend Alfonso Sánchez, and also 20th Century-Fox, and the Academy. And now allow me to say in my own language: Estamos todos los que hemos hecho esta película muy contentos, muy agradecidos a ustedes y también todos los que hacemos cine en mi país, en España. Thank you very very much, all of you".
11 de abril de 1983. Con un inglés de andar por casa y vestido de Humphrey Bogart en su venerada Casablanca, agradecía José Luis Garci sobre el escenario del Dorothy Chandler Pavilion el galardón que instantes antes había recibido de manos de la veterana Luise Rainer, la actriz de El gran Ziegfeld (1936), y de Jack Valenti, presidente de la Motion Picture Association of America. Tras los intentos previos fallidos de La venganza, Plácido, Los Tarantos, El amor brujo, Tristana, Mi querida señorita, Ese oscuro objeto del deseo, Mamá cumple 100 años y El nido, la cinematografía española lograba su primer Oscar a la mejor película en habla no inglesa gracias a Volver a empezar, un melodrama romántico otoñal protagonizado por un profesor -ganador del Premio Nobel de Literatura, que regresa temporalmente de su exilio en los EE. UU.- y la mujer a la que amó en su juventud. Era también el inicio de una bonita amistad entre la Academia de Hollywood y el Niño de Narváez, quien en el futuro también vería nominadas Sesión continua, Asignatura aprobada y El abuelo.
11 de abril de 1983. Con un inglés de andar por casa y vestido de Humphrey Bogart en su venerada Casablanca, agradecía José Luis Garci sobre el escenario del Dorothy Chandler Pavilion el galardón que instantes antes había recibido de manos de la veterana Luise Rainer, la actriz de El gran Ziegfeld (1936), y de Jack Valenti, presidente de la Motion Picture Association of America. Tras los intentos previos fallidos de La venganza, Plácido, Los Tarantos, El amor brujo, Tristana, Mi querida señorita, Ese oscuro objeto del deseo, Mamá cumple 100 años y El nido, la cinematografía española lograba su primer Oscar a la mejor película en habla no inglesa gracias a Volver a empezar, un melodrama romántico otoñal protagonizado por un profesor -ganador del Premio Nobel de Literatura, que regresa temporalmente de su exilio en los EE. UU.- y la mujer a la que amó en su juventud. Era también el inicio de una bonita amistad entre la Academia de Hollywood y el Niño de Narváez, quien en el futuro también vería nominadas Sesión continua, Asignatura aprobada y El abuelo.
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