lunes, 8 de abril de 2013

QUE TREINTA AÑOS NO ES NADA... (I)

"All my life, since I was a kid, I have dreamed of this moment. Well, the dreams come true sometimes, and that's the thing. I want to express my congratulations and my gratitude to my partner and my friend José Esteban Alenda, and my friends Enrique Herreros and Milton Goldstein, and my late friend Alfonso Sánchez, and also 20th Century-Fox, and the Academy. And now allow me to say in my own language: Estamos todos los que hemos hecho esta película muy contentos, muy agradecidos a ustedes y también todos los que hacemos cine en mi país, en España. Thank you very very much, all of you".

11 de abril de 1983. Con un inglés de andar por casa y vestido de Humphrey Bogart en su venerada Casablanca, agradecía José Luis Garci sobre el escenario del Dorothy Chandler Pavilion el galardón que instantes antes había recibido de manos de la veterana Luise Rainer, la actriz de El gran Ziegfeld (1936), y de Jack Valenti, presidente de la Motion Picture Association of America. Tras los intentos previos fallidos de La venganza, Plácido, Los Tarantos, El amor brujo, Tristana, Mi querida señorita, Ese oscuro objeto del deseo, Mamá cumple 100 años y El nido, la cinematografía española lograba su primer Oscar a la mejor película en habla no inglesa gracias a Volver a empezar, un melodrama romántico otoñal protagonizado por un profesor -ganador del Premio Nobel de Literatura, que regresa temporalmente de su exilio en los EE. UU.- y la mujer a la que amó en su juventud. Era también el inicio de una bonita amistad entre la Academia de Hollywood y el Niño de Narváez, quien en el futuro también vería nominadas Sesión continua, Asignatura aprobada y El abuelo.