Cuatro ofrece el partido de Liga de fútbol Bilbao-Granada. Es un viernes laborable y son las ocho y media de la tarde. En al menos tres ocasiones los locutores se felicitan (y sorprenden, se diría) por la "muy buena asistencia" de público al campo (media entrada larga, sin llegar a los tres cuartos). No dicen, y por lo tanto silencian, y por lo tanto ocultan, que la culpa de que el nuevo y todavía inacabado San Mamés no se haya llenado (como tiene por admirable costumbre) es suya, de las televisiones que pagan e imponen esos (irracionales) horarios. Irrefrenables en su incontinente verborrea (causante en el espectador de instintos destructores hacia el aparato receptor), Carrasco y Kiko, los "comentaristas técnicos", cuando el encuentro va consumiéndose, abogan por la sustitución de Aduriz para facilitar su aclamación por la parroquia local. Pero cuando la (esperable) circunstancia se produce, la ovación se escucha pero no se ve. De pulso nervioso, excitado, como se estila ahora, el realizador televisivo prioriza la congelada repetición de uno de los tres goles del héroe de la velada en detrimento de lo que está sucediendo en vivo, de lo noticiable, de lo previamente deseado por sus propios compañeros de retransmisión. ¿Es posible hacerlo peor? Por supuesto. Unas semanas más tarde otra impericia impide ver el empate del Bilbao en el campo del Villarreal. En plena ofensiva vasca, a pocos minutos de llegar al noventa y mascándose el gol, la realización (¿el mismo artista de la vez anterior, quizá?) coloca inoportunamente la cortinilla avisadora de las repeticiones (los escudos de ambos clubs) en mitad del centro que Aduriz cabeceará al fondo de la portería valenciana (se ve cómo Iturraspe inicia el gesto del pase pero no el impacto con la pelota ni su consecuencia posterior). Eso sí, después, gracias a los replays centro y remate se verán infinitas veces desde todos los ángulos imaginables.
Semejantes torpezas, merecedoras de figurar por méritos propios en lugar destacado de un eventual museo del horror catódico, no deberían ser desaprovechadas por facultades de Comunicación o academias de enseñanza de lo audiovisual para ser presentadas ante los alumnos como ejemplos (ejemplares) de chapuza televisiva.
lunes, 24 de marzo de 2014
lunes, 17 de marzo de 2014
'UNA CHICA DE JERSEY'
(Jersey girl)
EE. UU. 2004
Dir. y gui.: Kevin Smith
Mont.: Kevin Smith y Scott Mosier
Int.: Ben Affleck, Liv Tyler, Jason Biggs, Jennifer Lopez
Uno se casa, tiene hijos, se acerca a los cuarenta... y comienza a tomar conciencia de que la cosa va en serio. Es lo que según se desprende de esta película le ha pasado a Kevin Smith: que se ha hecho mayor. Lejos quedan tanto aquellos jóvenes entreteniendo su inmadurez en megacentros comerciales como las absurdas teorías de Jay y Bob el Silencioso sobre La guerra de las galaxias. Incluso los dependientes de videoclub han cambiado de aspecto y ahora tienen el de la aquí rolliza Liv Tyler.
Sorprendentemente conservadora para un director de cuya filmografía se agradecía su frescura (Clerks, la revelación; Mallrats, un pequeño resbalón; Persiguiendo a Amy, deliciosa), Una chica de Jersey es una comedia dramática con acumulación argumental de tópicos. Cine familiar apropiado para ver durante las vacaciones navideñas, contiene todos los peligros del subgénero de película con niño y el inconveniente de que sus protagonistas más relevantes son muy fotogénicos pero de capacidad dramática insuficiente para hacer remontar el vuelo a un material de nulo interés.
Colaboraciones especiales de Will Smith interpretándose a sí mismo, Jason Lee y Matt Damon, en un film que como consecuencia de los fracasos taquillero (Una relación peligrosa) y sentimental de los Affleck-Lopez finalmente redujo a episódico el papel de J. Lo.
EE. UU. 2004
Dir. y gui.: Kevin Smith
Mont.: Kevin Smith y Scott Mosier
Int.: Ben Affleck, Liv Tyler, Jason Biggs, Jennifer Lopez
Uno se casa, tiene hijos, se acerca a los cuarenta... y comienza a tomar conciencia de que la cosa va en serio. Es lo que según se desprende de esta película le ha pasado a Kevin Smith: que se ha hecho mayor. Lejos quedan tanto aquellos jóvenes entreteniendo su inmadurez en megacentros comerciales como las absurdas teorías de Jay y Bob el Silencioso sobre La guerra de las galaxias. Incluso los dependientes de videoclub han cambiado de aspecto y ahora tienen el de la aquí rolliza Liv Tyler.
Sorprendentemente conservadora para un director de cuya filmografía se agradecía su frescura (Clerks, la revelación; Mallrats, un pequeño resbalón; Persiguiendo a Amy, deliciosa), Una chica de Jersey es una comedia dramática con acumulación argumental de tópicos. Cine familiar apropiado para ver durante las vacaciones navideñas, contiene todos los peligros del subgénero de película con niño y el inconveniente de que sus protagonistas más relevantes son muy fotogénicos pero de capacidad dramática insuficiente para hacer remontar el vuelo a un material de nulo interés.
Colaboraciones especiales de Will Smith interpretándose a sí mismo, Jason Lee y Matt Damon, en un film que como consecuencia de los fracasos taquillero (Una relación peligrosa) y sentimental de los Affleck-Lopez finalmente redujo a episódico el papel de J. Lo.
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