Uruguay-Argentina-España-Alemania. 2003
Dir. y gui.: Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella
Int.: Andrés Pazos, Mirella Pascual, Jorge Bolani
El maduro propietario de un obsoleto y destartalado taller de confección de medias propone a la encargada del establecimiento fingirse su esposa durante la inoportuna visita de su hermano -residente en el extranjero, triunfador en la vida privada y profesional-, ante quien no quiere presentarse como la persona desilusionada, frustrada y solitaria que es.
Gratificante muestra de la desconocida cinematografía uruguaya. Una gran película hecha con los elementos mínimos, los diálogos justos (en número e intención), melancólica, triste pero con sentido del humor (aunque amargo y absurdo), sin concesiones a la comercialidad mal entendida, con unos actores en estado de gracia y extraordinaria capacidad de observación de las miserias humanas por parte de su joven pareja de directores-guionistas, uno de los cuales (Juan Pablo Rebella) se suicidó en el año 2006 a la edad de 32 años.
viernes, 23 de febrero de 2007
'SÍ QUIERO, PERO NO QUIERO'
( I do (but I don't) )
Canadá. 2004
Dir.: Kelly Makin
Int.: Denise Richards, Dean Cain, Karen Cliche
Poco destacada comedia llamada a rellenar las tardes de los domingos en televisión, acerca de una asesora de bodas que se enamora de un hombre de quien ignora se trata del futuro marido de la clienta para la cual organiza la ceremonia de su enlace matrimonial.
Como en todas sus películas, a excepción de Starship troopers, Denise Richards parece recién salida de un anuncio publicitario (es indiferente si de champú, laca, dentífrico...).
Canadá. 2004
Dir.: Kelly Makin
Int.: Denise Richards, Dean Cain, Karen Cliche
Poco destacada comedia llamada a rellenar las tardes de los domingos en televisión, acerca de una asesora de bodas que se enamora de un hombre de quien ignora se trata del futuro marido de la clienta para la cual organiza la ceremonia de su enlace matrimonial.
Como en todas sus películas, a excepción de Starship troopers, Denise Richards parece recién salida de un anuncio publicitario (es indiferente si de champú, laca, dentífrico...).
viernes, 16 de febrero de 2007
'MEJOR... IMPOSIBLE'
(As good as it gets)
EE. UU. 1997
Dir.: James L. Brooks
Int.: Jack Nicholson, Helen Hunt, Greg Kinnear, Cuba Gooding jr.
Un escritor misántropo y maniático debido a un trastorno obsesivo compulsivo (muy bien recreado para entender en qué consiste la enfermedad, por cierto) le sirve a Jack Nicholson para justificar -¡por una vez!- su acostumbrado numerito histriónico, en una comedia dramática que habla del valor de las relaciones sociales.
Sendos Oscar para la pareja protagonista, entre la cual fluyó una inesperada química, por sus agradecidos papeles: ella, una agobiada camarera madre soltera de un hijo enfermo; él, un exitoso autor de novela rosa (que preguntado por la razón de su perfecto conocimiento de la mentalidad femenina responde: "Pienso en un hombre y le quito todo el juicio y la responsabilidad").
Atención a la fugaz (pero acreditada) presencia de Todd Solondz (Happiness) como pasajero importunado en un autobús por la televisiva Helen Hunt, auténtica revelación de esta película de arranque grato pero cuya inspiración va decayendo a medida que avanza su excesivo metraje (139 m), salvada del naufragio por el carisma de los actores.
EE. UU. 1997
Dir.: James L. Brooks
Int.: Jack Nicholson, Helen Hunt, Greg Kinnear, Cuba Gooding jr.
Un escritor misántropo y maniático debido a un trastorno obsesivo compulsivo (muy bien recreado para entender en qué consiste la enfermedad, por cierto) le sirve a Jack Nicholson para justificar -¡por una vez!- su acostumbrado numerito histriónico, en una comedia dramática que habla del valor de las relaciones sociales.
Sendos Oscar para la pareja protagonista, entre la cual fluyó una inesperada química, por sus agradecidos papeles: ella, una agobiada camarera madre soltera de un hijo enfermo; él, un exitoso autor de novela rosa (que preguntado por la razón de su perfecto conocimiento de la mentalidad femenina responde: "Pienso en un hombre y le quito todo el juicio y la responsabilidad").
Atención a la fugaz (pero acreditada) presencia de Todd Solondz (Happiness) como pasajero importunado en un autobús por la televisiva Helen Hunt, auténtica revelación de esta película de arranque grato pero cuya inspiración va decayendo a medida que avanza su excesivo metraje (139 m), salvada del naufragio por el carisma de los actores.
viernes, 9 de febrero de 2007
'DESEOS HUMANOS'
(Human desire)
EE. UU. 1954
Dir.: Fritz Lang
Int.: Glenn Ford, Gloria Grahame, Broderick Crawford, Edgar Buchanan
Remake del film de Jean Renoir La bête humaine (1938), en el que una mujer seduce a un joven ferroviario -recién regresado de la guerra de Corea- para que mate a su marido y de esa forma librarse de las pruebas incriminatorias en el asesinato, cometido por aquél en el pasado, de un antiguo amante.
Sólido melodrama protagonizado por la misma pareja utilizada por Lang un año antes en Los sobornados, con mención especial para el siempre brillante pero nunca suficientemente loado Glenn Ford.
Premonitoria frase la que el abofeteador de Gildas dice a la hija de su compañero de trabajo (Edgar Buchanan, con quien en 1971 haría la serie de televisión Sam Cade), al verla vestida con el kimono acabado de regalarle: "Pareces una geisha de La Casa de Té de la Luna Llena". Dos años después de Deseos humanos Glenn Ford compartirá una película de título casi idéntico con Marlon Brando haciendo de japonés.
EE. UU. 1954
Dir.: Fritz Lang
Int.: Glenn Ford, Gloria Grahame, Broderick Crawford, Edgar Buchanan
Remake del film de Jean Renoir La bête humaine (1938), en el que una mujer seduce a un joven ferroviario -recién regresado de la guerra de Corea- para que mate a su marido y de esa forma librarse de las pruebas incriminatorias en el asesinato, cometido por aquél en el pasado, de un antiguo amante.
Sólido melodrama protagonizado por la misma pareja utilizada por Lang un año antes en Los sobornados, con mención especial para el siempre brillante pero nunca suficientemente loado Glenn Ford.
Premonitoria frase la que el abofeteador de Gildas dice a la hija de su compañero de trabajo (Edgar Buchanan, con quien en 1971 haría la serie de televisión Sam Cade), al verla vestida con el kimono acabado de regalarle: "Pareces una geisha de La Casa de Té de la Luna Llena". Dos años después de Deseos humanos Glenn Ford compartirá una película de título casi idéntico con Marlon Brando haciendo de japonés.
viernes, 2 de febrero de 2007
BOGART
Al hilo de los aniversarios de estos últimos meses a propósito de Humphrey Bogart y de Casablanca, para conocer el origen y la causa de la mitomanía que envuelve al actor de Nueva York, y para saber qué y cómo (y si) opinaba acerca de ello la prensa española de, pongamos, hace treinta y siete años, repaso un viejo ejemplar de Triunfo, el prestigioso semanario de información general que dejó de editarse en 1982.
En su ejemplar del 23/5/1970 (costaba 15 pesetas), Triunfo publicaba el artículo ''Humphrey Bogart-Tarzán de los monos'' (los dos héroes estaban en el candelabro televisivo de entonces por un ciclo de películas y una serie protagonizada por Ron Ely, respectivamente), donde su autor, J. A. (Juan Aldebarán), explicaba las claves del porqué-cuándo-y-dónde de la cuestión, no sin previamente prevenir a los no iniciados que "el mito Bogart -Bogey, se dice para estar 'in'- es para el consumo de los intelectualizados, de los que 'saben' ".
El porqué. Identificación del actor con el personaje y del espectador con el actor: "Quizá ese comportamiento de actor-espectador, de estar fuera y dentro, quizá esa lejanía, esa frialdad, esa distancia de hombre que llega de fuera (En 'Passage to Marseille' le preguntan su nacionalidad, y responde: 'Esquimal'), esa forma precursora de vivir, que luego sería la del 'Extranjero' de Camus, conecte de alguna forma con la juventud de hoy, la juventud fronteriza de dentro y fuera (del sistema, de la política, de la sociedad), de un cierto sector que se considera en perpetuo exilio interior".
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En su ejemplar del 23/5/1970 (costaba 15 pesetas), Triunfo publicaba el artículo ''Humphrey Bogart-Tarzán de los monos'' (los dos héroes estaban en el candelabro televisivo de entonces por un ciclo de películas y una serie protagonizada por Ron Ely, respectivamente), donde su autor, J. A. (Juan Aldebarán), explicaba las claves del porqué-cuándo-y-dónde de la cuestión, no sin previamente prevenir a los no iniciados que "el mito Bogart -Bogey, se dice para estar 'in'- es para el consumo de los intelectualizados, de los que 'saben' ".
El porqué. Identificación del actor con el personaje y del espectador con el actor: "Quizá ese comportamiento de actor-espectador, de estar fuera y dentro, quizá esa lejanía, esa frialdad, esa distancia de hombre que llega de fuera (En 'Passage to Marseille' le preguntan su nacionalidad, y responde: 'Esquimal'), esa forma precursora de vivir, que luego sería la del 'Extranjero' de Camus, conecte de alguna forma con la juventud de hoy, la juventud fronteriza de dentro y fuera (del sistema, de la política, de la sociedad), de un cierto sector que se considera en perpetuo exilio interior".
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"La mezcla hombre-personaje es coherente. Los directores, los guionistas, los creadores de 'gags', los escritores de diálogos, adaptaban sus creaciones a la imagen fílmica de Bogart, de forma que cada personaje heredaba algo de los anteriores, hasta fabricar el arquetipo continuo; Bogart, en su vida real, tenía inevitablemente dentro el personaje y vivía con sus afinidades posibles y sus contradicciones inevitables".
Cuándo y dónde: "... cuando el público melenudo y displicente del minoritario Brattle Theater (cerca de Harvard) repuso 'Beat the devil', y allí pasó algo. El empresario notó que había una cierta corriente. En 1957 programó 'Casablanca', y la receptividad de su público fue tremenda. Tanta, que el mito Bogart reverdeció desde entonces. Apareció lo que se ha llamado 'Bogart mystique'. No se ha detenido más. Lo levantaron poco después, en Europa, Belmondo y Godard (1960), y luego su imagen fue entronizada en los 'posters'. El viejo Bogart era un hombre de nuestro tiempo".
Situado en el número 40 de Brattle Street, cerca de Harvard Square, en Cambridge (Massachusetts), el Brattle Theatre al que se refería Juan Aldebarán (seudónimo de Eduardo Haro Tecglen) en su artículo, fue inaugurado en 1890 como biblioteca y sala de lectura; más tarde ofreció actos literarios y espectáculos de música y dramáticos. En 1953 se reconvirtió en sala de cine de arte y ensayo. Fue a mediados de esa década cuando, Bryant Haliday y Cyrus Harvey jr. -los socios propietarios de aquel momento-, decidieron programar las entonces un tanto olvidadas películas de Bogart coincidiendo con la época de exámenes finales en la vecina Universidad de Harvard; el éxito con el que fue acogida la idea por el público acabó convirtiéndola en tradición anual. En su pequeña sala (platea y anfiteatro; 250 butacas), especializada en reestrenos, clásicos y films independientes, todavía se mantiene el ritual de correr las cortinas antes y después de cada proyección. Actualmente sobrevive con la ayuda económica de amigos y clientes a los problemas fiscales que lo agobian desde hace varios años.
Durante el mes de febrero el teatro dedica una semana de su programación a algunos de los great romances del cine (La princesa prometida, La novia de Frankenstein, La momia -1932-, Historias de Filadelfia, Annie Hall y Desayuno con diamantes) y, como ya tiene por tradición, ofrecerá Casablanca el día 14 (a las 16:45; 19:15 y 21:45 h; y a 10 $ la entrada). Es un pase con carácter de "acontecimiento especial". Es San Valentín.
Cuándo y dónde: "... cuando el público melenudo y displicente del minoritario Brattle Theater (cerca de Harvard) repuso 'Beat the devil', y allí pasó algo. El empresario notó que había una cierta corriente. En 1957 programó 'Casablanca', y la receptividad de su público fue tremenda. Tanta, que el mito Bogart reverdeció desde entonces. Apareció lo que se ha llamado 'Bogart mystique'. No se ha detenido más. Lo levantaron poco después, en Europa, Belmondo y Godard (1960), y luego su imagen fue entronizada en los 'posters'. El viejo Bogart era un hombre de nuestro tiempo".
Situado en el número 40 de Brattle Street, cerca de Harvard Square, en Cambridge (Massachusetts), el Brattle Theatre al que se refería Juan Aldebarán (seudónimo de Eduardo Haro Tecglen) en su artículo, fue inaugurado en 1890 como biblioteca y sala de lectura; más tarde ofreció actos literarios y espectáculos de música y dramáticos. En 1953 se reconvirtió en sala de cine de arte y ensayo. Fue a mediados de esa década cuando, Bryant Haliday y Cyrus Harvey jr. -los socios propietarios de aquel momento-, decidieron programar las entonces un tanto olvidadas películas de Bogart coincidiendo con la época de exámenes finales en la vecina Universidad de Harvard; el éxito con el que fue acogida la idea por el público acabó convirtiéndola en tradición anual. En su pequeña sala (platea y anfiteatro; 250 butacas), especializada en reestrenos, clásicos y films independientes, todavía se mantiene el ritual de correr las cortinas antes y después de cada proyección. Actualmente sobrevive con la ayuda económica de amigos y clientes a los problemas fiscales que lo agobian desde hace varios años.
Durante el mes de febrero el teatro dedica una semana de su programación a algunos de los great romances del cine (La princesa prometida, La novia de Frankenstein, La momia -1932-, Historias de Filadelfia, Annie Hall y Desayuno con diamantes) y, como ya tiene por tradición, ofrecerá Casablanca el día 14 (a las 16:45; 19:15 y 21:45 h; y a 10 $ la entrada). Es un pase con carácter de "acontecimiento especial". Es San Valentín.
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