(Written on the wind)
EE. UU. 1956
Dir.: Douglas Sirk
Int. Rock Hudson, Lauren Bacall, Robert Stack, Dorothy Malone
Dinero, pasión, celos, alcohol y otoñales hojas cayendo de los árboles durante toda la película como metáfora de la decadencia -dramáticamente subrayada por la banda sonora de Frank Skinner (y la música de Victor Young en la canción de los títulos de crédito iniciales)- de una rica saga petrolera tras la muerte del patriarca.
Quintaesencia del melodrama de Sirk, filmado con la elegancia, acertado dibujo de personajes y tratamiento del color en él habituales, tercero de los cuatro que hizo con Rock Hudson (entre Obsesión y Sólo el cielo lo sabe, y Ángeles sin brillo).
Dorothy Malone vio premiada con un Oscar como secundaria su interpretación, llena de réplicas provocativas, de la celosa y turbadora hija de la familia.
viernes, 28 de septiembre de 2007
jueves, 20 de septiembre de 2007
APUNTES DEL NATURAL (3)
BIQUINI. El blanco –de 1962, pero todavía sugerente- de la exótica Ursula Andress en Agente 007 contra el Dr. No, de quien la emisión full-screen perpetrada por TV3 escamotea algunos centímetros de su anatomía razonable. La actriz suiza (por eso lo de exótica), inmortalizada para siempre jamás en el Olimpo de diosas del cine por una única escena, mostró su mejor cualidad como intérprete –su cuerpo- en films donde se requería un escote decorativo (El ídolo de Acapulco; Cuatro tíos de Texas; ¿Qué tal, Pussycat?; Casino Royale; Sol rojo...), pero el brillo de su estrella cinematográfica duró una década escasa, apagándose incluso antes de aparecer las primeras arrugas. En los años setenta paseó cenachos típicos del lugar por Ibiza, donde ponía un toque de glamour del que ahora con Pocholo, Camacho o la Obregón vamos justitos.
HIPOCRESÍA. La de María Teresa Campos en la sesión de baño y masaje que (con la participación de su hija-réplica Terelu) le preparan en La noria (Telecinco). La Campos -de estilo periodístico marujón-, emocionada cual folclórica caduca, dice estar agradecida de los mismos jefes de la cadena amiga de quienes echó pestes en su tempestuosa salida de aquella casa. Es probable que ahora incluso hable italiano en la intimidad. ¿Preparando el retorno? Jordi González la llama "valiente" por haber anunciado, en el programa de radio de Luis del Olmo y sin citarlos, la próxima separación matrimonial de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar. Valiente por lanzar la piedra y esconder la mano... ¿Qué entienden por periodismo en el programa que tiene entre sus colaboradores a Urdaci, que cimentó su carrera humorística como jefe de los Servicios Informativos de TVE? Y La noria gira, y gira, y gira...
HUMOR. El de los aficionados del At. Baleares durante el partido de fútbol de Tercera División con el Sporting Mahonés, celebrando con gritos de "¡que se besen!, ¡que se besen!" cuando un jugador menorquín lesionado es atendido por su fisioterapeuta. Que, ¡ojo al dato!, es una mujer. La hasta hace muy poco inimaginable presencia de una fémina en esa circunstancia, pero también su sonrisa como réplica al jolgorio, testimonian la irremediable caída de prejuicios mucho más sólidos que el Muro de Berlín. La transformación de la vida captada en directo por el ojo de la cámara de IB3 TV.
HIPOCRESÍA. La de María Teresa Campos en la sesión de baño y masaje que (con la participación de su hija-réplica Terelu) le preparan en La noria (Telecinco). La Campos -de estilo periodístico marujón-, emocionada cual folclórica caduca, dice estar agradecida de los mismos jefes de la cadena amiga de quienes echó pestes en su tempestuosa salida de aquella casa. Es probable que ahora incluso hable italiano en la intimidad. ¿Preparando el retorno? Jordi González la llama "valiente" por haber anunciado, en el programa de radio de Luis del Olmo y sin citarlos, la próxima separación matrimonial de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar. Valiente por lanzar la piedra y esconder la mano... ¿Qué entienden por periodismo en el programa que tiene entre sus colaboradores a Urdaci, que cimentó su carrera humorística como jefe de los Servicios Informativos de TVE? Y La noria gira, y gira, y gira...
HUMOR. El de los aficionados del At. Baleares durante el partido de fútbol de Tercera División con el Sporting Mahonés, celebrando con gritos de "¡que se besen!, ¡que se besen!" cuando un jugador menorquín lesionado es atendido por su fisioterapeuta. Que, ¡ojo al dato!, es una mujer. La hasta hace muy poco inimaginable presencia de una fémina en esa circunstancia, pero también su sonrisa como réplica al jolgorio, testimonian la irremediable caída de prejuicios mucho más sólidos que el Muro de Berlín. La transformación de la vida captada en directo por el ojo de la cámara de IB3 TV.
viernes, 14 de septiembre de 2007
APUNTES DEL NATURAL (2)
REPETIDO. ¿Por qué el presentador del Informatiu de la TEF avanza las noticias ("avui parlarem de…") instantes antes de dar paso al sumario ("sumari, i començam!")? Es decir, ¿por qué hacen dos sumarios, uno detrás del otro?
DESMEMORIADA. La olvidadiza diva Isabel Gemio sube a La noria y, como objeto de deseo de los paparazzi, reclama que "el derecho a la intimidad es una cosa sagrada". Ya no se acuerda, probablemente mareada por las vueltas que dan en la última atracción de feria de Telecinco, de su papel(ón) en Lo que necesitas es amor; Hay una carta para ti y Sorpresa, ¡sorpresa!, donde –enseñando la rosa pero ocultando las espinas- se jugaba con personas anónimas cuya intimidad era indignamente exhibida en aras de un buen share.
VENDIDO. Share, tremendo concepto. Javier Sardá lo pronuncia tres veces (antes de cantar el gallo), en la media hora escuchada del masaje que le hace Jordi García Soler en su programa de entrevistas del verano en Catalunya Ràdio, para reivindicar (sin rastro de la más mínima autocrítica) Crónicas marcianas, aquel deseado cambio en la programación televisiva nocturna de entonces que, seducido por la sonrisa del Pelícano, acabó enfangado en las mismas pantanosas aguas del Mississipi, convertido en un muy (in)digno sucesor. Algunos años antes Sardá había presentado en TV3 Tot per l’audiència, premonitorio título que avanzaba que en el futuro el comunicador sería capaz de dilapidar su bien labrado prestigio radiofónico por (bastante más de) cuatro duros.
LA BELLA Y LA BESTIA. Este domingo finaliza Souvenir, el entretenimiento para las sobremesas de los fines de semana del verano en IB3 TV, cuyos sketches humorísticos han tenido un buen nivel y, con las bromas de cámara oculta, una especial querencia por la necrofilia. Con Quique Jiménez, Torito, totalmente desbocado, el espacio ha sido como un encierro nonstop de San Fermín. Pero... ¿y la copresentadora? ¿Es realmente Júlia Serra formenterense? No lo parece, ni por el acento ni por el color del pelo (?), aunque su imparable compañero ya se encargó de informar que es "rubia teñida por arriba y morena por abajo". Está bien saberlo.
DESMEMORIADA. La olvidadiza diva Isabel Gemio sube a La noria y, como objeto de deseo de los paparazzi, reclama que "el derecho a la intimidad es una cosa sagrada". Ya no se acuerda, probablemente mareada por las vueltas que dan en la última atracción de feria de Telecinco, de su papel(ón) en Lo que necesitas es amor; Hay una carta para ti y Sorpresa, ¡sorpresa!, donde –enseñando la rosa pero ocultando las espinas- se jugaba con personas anónimas cuya intimidad era indignamente exhibida en aras de un buen share.
VENDIDO. Share, tremendo concepto. Javier Sardá lo pronuncia tres veces (antes de cantar el gallo), en la media hora escuchada del masaje que le hace Jordi García Soler en su programa de entrevistas del verano en Catalunya Ràdio, para reivindicar (sin rastro de la más mínima autocrítica) Crónicas marcianas, aquel deseado cambio en la programación televisiva nocturna de entonces que, seducido por la sonrisa del Pelícano, acabó enfangado en las mismas pantanosas aguas del Mississipi, convertido en un muy (in)digno sucesor. Algunos años antes Sardá había presentado en TV3 Tot per l’audiència, premonitorio título que avanzaba que en el futuro el comunicador sería capaz de dilapidar su bien labrado prestigio radiofónico por (bastante más de) cuatro duros.
LA BELLA Y LA BESTIA. Este domingo finaliza Souvenir, el entretenimiento para las sobremesas de los fines de semana del verano en IB3 TV, cuyos sketches humorísticos han tenido un buen nivel y, con las bromas de cámara oculta, una especial querencia por la necrofilia. Con Quique Jiménez, Torito, totalmente desbocado, el espacio ha sido como un encierro nonstop de San Fermín. Pero... ¿y la copresentadora? ¿Es realmente Júlia Serra formenterense? No lo parece, ni por el acento ni por el color del pelo (?), aunque su imparable compañero ya se encargó de informar que es "rubia teñida por arriba y morena por abajo". Está bien saberlo.
viernes, 7 de septiembre de 2007
'EL AMERICANO IMPASIBLE'
(The quiet american)
EE. UU.-Alemania-G. Bretaña-Australia-Francia. 2002
Dir.: Phillip Noyce
Gui.: Christopher Hampton, Robert Schenkkan
Int.: Michael Caine, Brendan Fraser, Do Thi Hai Yen
Melodrama triangular exótico situado en el Saigón de 1952. El comienzo de la pérdida del control de la colonia por parte de Francia en beneficio del nuevo gendarme mundial, los EE. UU., visto a través de los ojos de un cínico y curtido periodista británico que mantiene con una muchacha vietnamita una interesada, egoísta y temerosa relación sentimental que se tambaleará con la entrada en escena de un joven idealista norteamericano que no será quien parecía.
El director australiano Phillip Noyce (Calma total, Juego de patriotas, El coleccionista de huesos) se ha acercado a la visionaria novela de Graham Greene -publicada en 1955 ya vaticinaba el futuro conflicto en Vietnam- con la corrección formal, la falta de brío y la asepsia característica del cine de hoy en día (incluso del considerado de interés), pero también el acierto a la hora de describir la dificultad y la complejidad de la relación entre el corresponsal inglés, su amante y la hermana de ésta.
La veteranía de Michael Caine se impone claramente a un Brendan Fraser poco creíble en su papel, en una película insuficiente, con exceso de imágenes ralentizadas, pero que al menos motiva a descubrir el original literario y la versión realizada en 1958 por Joseph L. Mankiewicz (Un americano tranquilo).
EE. UU.-Alemania-G. Bretaña-Australia-Francia. 2002
Dir.: Phillip Noyce
Gui.: Christopher Hampton, Robert Schenkkan
Int.: Michael Caine, Brendan Fraser, Do Thi Hai Yen
Melodrama triangular exótico situado en el Saigón de 1952. El comienzo de la pérdida del control de la colonia por parte de Francia en beneficio del nuevo gendarme mundial, los EE. UU., visto a través de los ojos de un cínico y curtido periodista británico que mantiene con una muchacha vietnamita una interesada, egoísta y temerosa relación sentimental que se tambaleará con la entrada en escena de un joven idealista norteamericano que no será quien parecía.
El director australiano Phillip Noyce (Calma total, Juego de patriotas, El coleccionista de huesos) se ha acercado a la visionaria novela de Graham Greene -publicada en 1955 ya vaticinaba el futuro conflicto en Vietnam- con la corrección formal, la falta de brío y la asepsia característica del cine de hoy en día (incluso del considerado de interés), pero también el acierto a la hora de describir la dificultad y la complejidad de la relación entre el corresponsal inglés, su amante y la hermana de ésta.
La veteranía de Michael Caine se impone claramente a un Brendan Fraser poco creíble en su papel, en una película insuficiente, con exceso de imágenes ralentizadas, pero que al menos motiva a descubrir el original literario y la versión realizada en 1958 por Joseph L. Mankiewicz (Un americano tranquilo).
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