BIQUINI. El blanco –de 1962, pero todavía sugerente- de la exótica Ursula Andress en Agente 007 contra el Dr. No, de quien la emisión full-screen perpetrada por TV3 escamotea algunos centímetros de su anatomía razonable. La actriz suiza (por eso lo de exótica), inmortalizada para siempre jamás en el Olimpo de diosas del cine por una única escena, mostró su mejor cualidad como intérprete –su cuerpo- en films donde se requería un escote decorativo (El ídolo de Acapulco; Cuatro tíos de Texas; ¿Qué tal, Pussycat?; Casino Royale; Sol rojo...), pero el brillo de su estrella cinematográfica duró una década escasa, apagándose incluso antes de aparecer las primeras arrugas. En los años setenta paseó cenachos típicos del lugar por Ibiza, donde ponía un toque de glamour del que ahora con Pocholo, Camacho o la Obregón vamos justitos.
HIPOCRESÍA. La de María Teresa Campos en la sesión de baño y masaje que (con la participación de su hija-réplica Terelu) le preparan en La noria (Telecinco). La Campos -de estilo periodístico marujón-, emocionada cual folclórica caduca, dice estar agradecida de los mismos jefes de la cadena amiga de quienes echó pestes en su tempestuosa salida de aquella casa. Es probable que ahora incluso hable italiano en la intimidad. ¿Preparando el retorno? Jordi González la llama "valiente" por haber anunciado, en el programa de radio de Luis del Olmo y sin citarlos, la próxima separación matrimonial de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar. Valiente por lanzar la piedra y esconder la mano... ¿Qué entienden por periodismo en el programa que tiene entre sus colaboradores a Urdaci, que cimentó su carrera humorística como jefe de los Servicios Informativos de TVE? Y La noria gira, y gira, y gira...
HUMOR. El de los aficionados del At. Baleares durante el partido de fútbol de Tercera División con el Sporting Mahonés, celebrando con gritos de "¡que se besen!, ¡que se besen!" cuando un jugador menorquín lesionado es atendido por su fisioterapeuta. Que, ¡ojo al dato!, es una mujer. La hasta hace muy poco inimaginable presencia de una fémina en esa circunstancia, pero también su sonrisa como réplica al jolgorio, testimonian la irremediable caída de prejuicios mucho más sólidos que el Muro de Berlín. La transformación de la vida captada en directo por el ojo de la cámara de IB3 TV.