lunes, 18 de noviembre de 2013

NOSOTROS, QUE FUIMOS TAN (IN)FELICES

Parecerá sorprendente, pero el hoy acartonado (su celuloide, me refiero) Garci fue el cineasta que mejor conectó con el lenguaje, los sentimientos y las frustraciones del ciudadano de la Transición, aquella modélica etapa -hoy necesariamente cuestionada- que llevó de la dictadura franquista a la democracia. El espectador de la época se identificó fácilmente con Asignatura pendiente (1977) y Solos en la madrugada (1978) porque eran películas pegadas a la realidad del momento, le hablaban de las cosas que quería oír y reflejaban con fidelidad sus aspiraciones/ilusiones de recuperar el tiempo perdido/robado (sentimental, político, vital...). Garci tenía olfato, no cabe duda.¿O no vaticinó además en Las verdes praderas, de 1979, los peligros de la sociedad de consumo? O cuando en marzo de 1981, ya desencantado, certificaba: "Creo que la gente va sintiendo una progresiva falta de fe en las estructuras que deben cimentar el país". Garci tuvo olfato, sí. Hasta que lo perdió. "But that’s another story", como decían en Irma la Dulce.

Aunque un viaje a la nostalgia futbolística en Teledeporte (un reportaje de TVE por el 75.º aniversario de la fundación del R. C. D. Español, en 1975) me retiene y me pierdo la película (no importa, la recuerdo bien), llego a tiempo al coloquio donde, con motivo del pase de la opera prima de José Luis GarciCayetana Guillén Cuervo convoca en el plató de TVE2 al director y a los protagonistas principales, José Sacristán y Fiorella Faltoyano. ¿O eran en realidad Jóse (así, con acento en la o) y Elena, los antiguos novios del instituto juntos de nuevo, ahora en la tele, treinta y seis años después del primer y fortuito reencuentro en una calle madrileña? Miro a los actores pero veo a los personajes. Porque el Versión española del martes pasado fue a Asignatura pendiente lo que Después de tantos años (1994, Ricardo Franco) a El desencanto (1976, Jaime Chávarri), una actualización, una puesta al día de unos viejos conocidos, dejando esta vez a mi imaginación -a la del telespectador- su evolución (probablemente siguen tan desconcertados y autocomplacientes como cuando decidieron que no había segunda oportunidad posible para lo suyo). Desde el otro lado del espejo disfruto con los diferentes niveles de lectura que permite la reunión; comparando sus arrugas con las mías; creyendo ver mensajes cifrados en las miradas y palabras de la presentadora cada vez que se dirige al (ya no tan) Niño de Narváez, con quien en una vida anterior compartió esa crazy little thing called love.

lunes, 4 de noviembre de 2013

APUNTES DEL NATURAL (34)

¿EÑE? Desde el punto de vista de programación televisiva, ¿es racional agrupar programas de diferentes añadas de (la muy distraída serie de viajes turísticos) Callejeros viajeros (Cuatro, La Siete, Divinity) por ciudades/países, ofreciendo tres o más horas seguidas de un mismo lugar, con distintos presentadores, cierto, pero al fin y al cabo visitando idénticos escenarios (incluso los mismos contactos)? Es una pregunta retórica, no se molesten en contestar. Es en uno de los de la maratón dedicada a Los Ángeles donde escucho a un aborigen peninsular ibérico residente allá afirmar que en aquella ciudad "el 70 % de la población sabe hablar español". ¡Paren las rotativas! Que el español está a punto de reemplazar al inglés como idioma más hablado en los EE. UU. (o que es cuestión de días, casi de minutos, que Nueva York tenga un alcalde hispano) es uno de los mantras con los que los órganos de propaganda del imperialismo cañí (de El País a La Razón, de La Sexta a Intereconomía TV, de RNE a la COPE) regularmente regalan los pabellones auditivos de su crédula audiencia. La realidad es bien otra. El español únicamente se consolida como lengua del personal de servicio. La razón de que algunos políticos yankees y astros del cada vez menos luminoso Hollywood sean capaces de articular algunas palabras o frases en el idioma de Mari Carmen y sus muñecos, no se lleven a engaño, hay que buscarla/encontrarla pura y simplemente (además de en una cuestión de marketing, claro) en la condición hispana de sus empleadas de hogar y niñeras. Los guionistas podían perfectamente haberlas escrito filipinas, pero los personajes protagonistas de Criadas y malvadas (Divinity) tienen nombres tan poco equívocos sobre su origen como Marisol, Carmen, Valentina... ¿No es acaso un detalle revelador?

PRECISIÓN. En su visita al cada vez más asentado Coordenadas (RNE3), con motivo de la publicación de su libro La Transición contada a nuestros padres, a través del cual invita a cuestionar la idílica versión oficial sobre la restauración democrática tras la muerte de Franco, Juan Carlos Monedero emplea (con un nivel expositivo sobresaliente a lo largo de toda la entrevista) un ejemplo cinematográfico inmejorable (sintético, efectivo, clarificador) para confrontar el desigual modo con que Italia y España resolvieron sus respectivas salidas del fascismo. Resumió el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid: "Ellos tienen Novecento, y nosotros, La vaquilla". Bazinga!

REFLEXIÓN. Un espectador de versiones originales subtituladas de películas y/o series de televisión es un ciudadano más difícil de engañar políticamente porque está acostumbrado a leer entre líneas.