lunes, 23 de septiembre de 2013

APUNTES DEL NATURAL (33)

BOSTEZO. Cuando oigo que los invitados de ese sábado en Tres en la carretera (RNE3) son dos actores -los protagonistas de Tres 60-, hago una apuesta (ganadora) conmigo mismo: mucho más temprano que tarde (no solo "de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor", como dijo el inolvidado presidente chileno Salvador Allende el fatídico 11 de septiembre de 1973, sino que) Isabel Ruiz Lara, la presentadora del programa, acabará interrogándoles por las características de los papeles interpretados en la opera prima de Alejandro Ezcurdia. Y efectivamente, a la segunda: "Contadnos cómo son vuestros personajes". A fuerza de utilizarla todos, la preguntita de marras ha terminado convirtiéndose en clásica. De quienes no saben qué preguntar, siempre pienso. A los actores les encanta cuando se la formulan, solo hay que oír cómo se les ilumina la cara/voz al poder explayarse (con más pelos y señales de los necesarios) sobre sus vivencias personales, pero ¿al oyente/espectador potencial le interesa el asunto? Tanto como que le desvelen el final de las películas. Los yankees son capaces de hacer creer que cualquiera de sus bodrios de (d)efectos especiales y guion de página y media encierra en realidad una sesuda reflexión sobre lo humano y lo divino, pero en el cine español –a excepción del siempre fantasioso Almodóvar- no saben vender su "producto" (se definen como artistas pero hablan como operarios): aburren con soporíferas explicaciones de estructura tipo redacción escolar ("mi personaje es tal, y es un personaje que blablablá ..."), en lugar de intentar cautivar apuntando al alma de la cosa.

DIFERENCIA/DEFERENCIA. Contrasta la soltura con que la prensa se refiere como "pederasta" al antiguo oficial del Ejército iraquí y hoy ciudadano español (a través de una vía matrimonial ya extinguida) con el nombre de Daniel Galván Viña, "equivocadamente" indultado de su condena de prisión por el rey de Marruecos (en decisión después revocada), con el calificativo de "genial director" dispensado habitualmente a Roman Polanski.

EUCARISTÍA. Convocó a sus "sospechosos habituales", que tal que así se refería a su grupo de amigos íntimos, a una sesión de viernes noche. El menú consistió en Centauros del desierto de primero, y de segundo, El hombre que mató a Liberty Valance; un vaso de whiskey cosecha de 1952, probablemente importado de la taberna de algún irlandés de Innisfree, de postre. Antes de entregarse a los placeres de semejantes manjares, él mismo se encargó de hacer las bendiciones: "En el nombre de John Ford, y del Hijo, y del Espíritu Santo". "Amén", aprobaron todas las voces.

lunes, 9 de septiembre de 2013

QUE TREINTA AÑOS NO ES NADA... (y VI)

Tras los intentos previos fallidos de La venganza, Plácido, Los Tarantos, El amor brujo, Tristana, Mi querida señorita, Ese oscuro objeto del deseo, Mamá cumple 100 años y El nido, la cinematografía española obtiene el 11 de abril de 1983 su primer Oscar a la mejor película en habla no inglesa gracias a Volver a empezar, un melodrama romántico otoñal protagonizado por un profesor -ganador del Premio Nobel de Literatura, que regresa temporalmente de su exilio en los EE. UU.- y la mujer a la que amó en su juventud. Antes del reconocimiento internacional, público y crítica locales habían dispensado indiferencia absoluta al film dirigido y producido por Garci.

"Eso es lo que da el Oscar. Es una industria de ganadores de una potencia brutal. Y fíjate que aquí pasó sin pena ni gloria, y ahora, que se ha vuelto a poner, ha hecho en una semana una taquilla de veinte millones de pesetas. Te estoy hablando de España, claro. Y todo es el Oscar. Porque la película, en su día, no es que no gustara a la gente, es que la gente no iba a verla. Me habré equivocado, pensaba. Yo que he querido siempre hacer películas para la gente, y que en esa quise decir que, en fin, la gente mayor, la generación interrumpida, como la he llamado, también vive, ama y se odia, bueno, pues la cosa no funcionó. No sé por qué. Porque la crítica que fue en general mala, no creo que tuviera la culpa, ya que buena crítica no la he tenido nunca, y sí en cambio mucho éxito de público. El caso es que Volver a empezar no gustó a casi nadie, y ahora en cambio gusta. A la gente, claro, claro. Me refiero a la gente normal que llena las salas de cine, que es a la que yo me dirijo y a la que le gusta las mismas cosas que a mí, o sea, las historias fantásticas, las de amor, las que son el reflejo del sueño de una colectividad" (José Luis Garci).