lunes, 9 de septiembre de 2013

QUE TREINTA AÑOS NO ES NADA... (y VI)

Tras los intentos previos fallidos de La venganza, Plácido, Los Tarantos, El amor brujo, Tristana, Mi querida señorita, Ese oscuro objeto del deseo, Mamá cumple 100 años y El nido, la cinematografía española obtiene el 11 de abril de 1983 su primer Oscar a la mejor película en habla no inglesa gracias a Volver a empezar, un melodrama romántico otoñal protagonizado por un profesor -ganador del Premio Nobel de Literatura, que regresa temporalmente de su exilio en los EE. UU.- y la mujer a la que amó en su juventud. Antes del reconocimiento internacional, público y crítica locales habían dispensado indiferencia absoluta al film dirigido y producido por Garci.

"Eso es lo que da el Oscar. Es una industria de ganadores de una potencia brutal. Y fíjate que aquí pasó sin pena ni gloria, y ahora, que se ha vuelto a poner, ha hecho en una semana una taquilla de veinte millones de pesetas. Te estoy hablando de España, claro. Y todo es el Oscar. Porque la película, en su día, no es que no gustara a la gente, es que la gente no iba a verla. Me habré equivocado, pensaba. Yo que he querido siempre hacer películas para la gente, y que en esa quise decir que, en fin, la gente mayor, la generación interrumpida, como la he llamado, también vive, ama y se odia, bueno, pues la cosa no funcionó. No sé por qué. Porque la crítica que fue en general mala, no creo que tuviera la culpa, ya que buena crítica no la he tenido nunca, y sí en cambio mucho éxito de público. El caso es que Volver a empezar no gustó a casi nadie, y ahora en cambio gusta. A la gente, claro, claro. Me refiero a la gente normal que llena las salas de cine, que es a la que yo me dirijo y a la que le gusta las mismas cosas que a mí, o sea, las historias fantásticas, las de amor, las que son el reflejo del sueño de una colectividad" (José Luis Garci).