lunes, 17 de diciembre de 2018

'PROMOCIÓN FANTASMA'

España. 2012
Dir.: Javier Ruiz Caldera
Gui.: Cristóbal Garrido y Adolfo Valor
Int.: Raúl Arévalo, Alexandra Jiménez, Carlos Areces, Sílvia Abril, Luis Varela,  Joaquín Reyes
BSO: Javier Rodero

Simpática comedia juvenil de tema sobrenatural -segundo film de su director, tras el inesperado éxito de Spanish movie-, protagonizada por un profesor de instituto que ve gente muerta y debe liberar el centro en el que trabaja de los espíritus de cinco alumnos (excelente elección de los jóvenes actores) muertos allí décadas atrás en un accidente. Entretenida, divertida (todas las intervenciones de Javier Bódalo, en especial) y con ritmo, resulta más satisfactoria que los referentes estadounidenses a los que de forma asumida y desacomplejada homenajea/parodia (las comedias de instituto de John Hughes u otras de subgénero fantástico como Los Cazafantasmas, que tan de moda estuvieron en los años ochenta del siglo pasado). Lástima del tono televisivo característico de casi todo el cine español de ahora (impresión subrayada por la presencia de conocidos humoristas de la pequeña pantalla). Muy destacable, por otra parte, que no ponga en duda la inteligencia del tipo de espectador al que, en principio, se dirige.

martes, 4 de diciembre de 2018

VOLVERÁN BANDERAS VICTORIOSAS

Mes de abril pasado. Con el pretexto del estreno de la serie de televisión norteamericana Genius, en la que el actor malagueño interpreta al pintor Pablo Picasso, paisano suyo, el diario británico The Guardian publica una entrevista con Antonio Banderas. Con la lección bien aprendida desde el mismo instante que pusiera el pie en Hollywood, consciente de lo que le conviene a su carrera para no dejar de salir en la foto, Banderas no se desvía de los límites de la corrección política: reconoce haber dejado de fumar; siempre está trabajando y formándose; es partidario del movimiento Me Too; sale en defensa de Salma Hayek, una de las víctimas de Harvey Weinstein (en cambio, surfea sobre el cuestionado comportamiento de Picasso con las mujeres)... Y además de sobre la nueva serie y su filmografía, también opina del proceso independentista catalán y del oficioso referéndum de autodeterminación de octubre de 2017. Preguntado por la postura que adoptaría hoy Picasso acerca del asunto, cree que ''se posicionaría del lado de la ley, de la Constitución'', ante el escepticismo del periodista, que le recuerda al lector que en sus años barceloneses el autor de El joven guitarrista ciego se movía en círculos catalanistas, siendo tal su odio a la España de Franco que jamás regresó a su país. Sostiene Banderas que ''la Constitución también les permite la posibilidad de un referéndum real'', para acto seguido (¿contradictoriamente?) afirmar que los independentistas ''tienen un obstáculo enfrente llamado democracia''. Además, justifica las consecuencias de la violencia policial contra la resistencia pacífica de la ciudadanía movilizada el 1-O: ''But if you are the one who takes my kids as shields, my old people as shields, and you are going to break the law, you're going to have to cross throught my kids and my grandfather, it's a little bit funny, no?''.

Solo un fanático, o un frívolo, puede imaginarse que alguien es capaz de poner a sus hijos y abuelos como escudos humanos (''shields''). Es absurdo. Porque no es necesario haber pasado una temporadita en Oriente Próximo, ni llevar veintilargos años en los EE. UU. y dando vueltas por el mundo como el exmarido de Melanie Griffith (que en Bajarse al moro interpretó a un madero, por cierto), para saber que la eficacia de los escudos humanos depende del bando al que pertenezcan quienes como tales son utilizados. Porque si son del lado del atacante, este puede tener objecciones y reprimir sus instintos, que con tal fin se inventaron; pero si son del lado atacado, ¿qué le importa al agresor lo que pueda ocurrirles? De ahí la motivación y el entusiasmo con que policías nacionales y guardias civiles llevaron a cabo su faena aquel memorable día. Una demostración de amor al trabajo que debería ser objeto de envidia y servir como ejemplo para el resto de la habitualmente remolona y apática clase obrera.