lunes, 18 de marzo de 2013

APUNTES DEL NATURAL (28)

VENTRILOQUIA. Fruto de la agresiva campaña publicitaria del último film de Steven Spielberg estrenado, la frase de marras lleva rebotando en mi cabeza desde hace semanas. Desconozco su relevancia histórica para haberla destacado en el trailer e ignoro cuándo, dónde y en qué contexto la pronunció Abraham Lincoln. Si es que en realidad la dijo y no es una aportación del guionista. Pero escuchando (en todas y cada una de las pausas comerciales televisivas) eso de "¡Soy el presidente de los EE. UU., investido de un poder inmenso!" pronunciado por el (inconveniente) doblaje español no veo ni al político yanqui que abolió la esclavitud ni al camaleónico Daniel Day-Lewis; pero sí medito sobre el atroz martirio que debe ser soportar a lo largo de dos horas y media la voz de una persona joven fingiendo hablar como un viejo. 

OCURRENTE. Centrocampista goleador reciclado en la más excelsa versión jamás vista del defensa libre -el hoy olvidado líbero-, que el Kaiser ya estuviera jugando desde mayo de 1977 en el cementerio de elefantes del fútbol de los EE. UU., con el Cosmos de Nueva York, no exime de culpa al autor del subtitulado de Fiebre del sábado noche que, según compruebo en el pase televisivo de Paramount Channel, cita a Beckenbauer (el crack germano al que solo haber jugado de defensa le ha negado la consideración dispensada a Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona), cuando en realidad la snob pareja del bailarín Tony Manero ha mencionado al cantante inglés David Bowie ("in an astrakhan coat") como uno de esos famosos con los que dice codearse en su trabajo (y a quienes se refiere con reiteración para no reconocer su gris existencia fuera de la pista de la discoteca 2001 Odyssey).

SOBRESALTO. Son inevitables porque creen -probablemente con razón- que abortan la fuga de espectadores hacia otras cadenas, pero ¿sería mucho pedir que los cortes con que TVE interrumpe los títulos de crédito finales de las películas fueran menos inmediatos, bruscos y ruidosos?

CAVILACIÓN. No le den más vueltas, la justificación a la existencia de la crítica de cine se encuentra en la misma génesis del periodismo: ir a los sitios y contar lo que se ve.

PEDROFILIA: "Atracción que una persona adulta siente hacia la filmografía de Almodóvar".

PEDRÓFILO: "Que siente esa atracción o que la lleva a la práctica".

lunes, 4 de marzo de 2013

LAS BUENAS NOCHES PERDIDAS

La cosa se presenta inesperadamente prometedora con el Especial Oscars 2013 (sic) del Canal 24 Horas, donde 1) descubro una capacidad discursiva y comunicativa por parte de Antonio Gárate que me obligará a vigilarlo muy de cerca; 2) no falta la inevitable especialista en moda porque -dicen muy convencidos- estamos ante "la pasarela más importante del año" (?). Sugiriéndome la visión de Nicole Kidman o Sandra Bullock infiltrándose deprisa y corriendo delante del espejo antes de salir de casa, desencajado me quedo con el novedoso concepto "bótox de último momento" (que, no obstante, apunto en mi bloc de notas). De lo sucedido en la entrada de invitados al Dolby Theatre (el Kodak de antes pero con distinto patrocinador), cubierta por el programa durante unos sesenta insuficientes minutos, me quedo con 1) el humor del entrevistador de Reuters (distribuidora de la señal a TVE) preguntándole a la generosísimamente escotada Samantha Barks (Los miserables) qué modisto la "vestía"; 2) las entusiastas exclamaciones ("¡está igual!, ¡está igual!") del benevolente personal femenino del estudio de Madrid cuando reparan en (un otoñal) Don Johnson.

Para la retransmisión radiofónica de la ceremonia opto por De película, de RNE1. Pero la charlatanería sobre el mismo inicio del show me envía a la Cadena SER. En La script, una indocumentada anuncia All that jazz entre los musicales a rememorar a lo largo de la velada, según "había leído algo por ahí", confundiendo el film de Bob Fosse de 1979 y la homónima y ya interpretada un rato antes pieza principal del Chicago de Catherine Zeta-Jones. Por su parte, María Guerra, ante el tímido semireproche de un colaborador lamentando no haber podido escuchar a Anne Hathaway (actriz secundaria, Los miserables), manifiesta que si parlotean por encima del sonido original de la gala es "porque con los agradecimientos (de los premiados) los oyentes se irían a la cama". Sonrío. Apago la radio y me voy a dormir. Pasan seis minutos de las cuatro y media de la madrugada.