OPORTUNIDAD. La pérdida de influencia del cine como referente, cosas de
la multidiversficicación de la oferta de ocio de los nuevos e infantilizados
tiempos, probablemente impedirá que llegue a despertar tantas vocaciones como
en su día ocurrió gracias a Todos los hombres del presidente o la serie
televisiva Lou Grant, en una profesión periodística cuyo enorme boquete en su
línea de flotación (fundamentalmente las presiones político-económicas que
ahogan su independencia) amenaza con desdibujar definitivamente su existencia.
Pero una manera de demostrar que se ha entendido el mensaje de Spotlight; de
agradecer al film de Tom McCarthy el necesario recordatorio (lo
imprescindible del ''periodismo del bueno'', que le decía Russell Crowe a la
bloguera Rachel McAdams en la igualmente recomendable La sombra del poder); de dar un primer paso
firme para forzar la regeneración del sector; sería que nunca más nadie
-titulado o no- aceptara hacer trabajos, ni aun simples colaboraciones, sin
remuneración económica alguna.
REDUNDANCIA. Son programas de cine y, por lo tanto, se sobreentiende que si en ellos se habla de algo es de películas. ¿Qué necesidad hay entonces de anteponer al título de las mismas el adjetivo que las califica como tales obras cinematográficas, como tienen por innecesaria, redundante y, para un oído mínimamente formado, incordiante costumbre en los radiofónicos Sucedió una noche (Cadena SER) y De película (RNE1)? (El ''tema central de la banda sonora compuesta por Bernard Herrmann para la película Taxi driver'', dice Antonio Martínez en su espacio de frankcapriano nombre).
CHACHI. Antes decirlo así era cosa de cursis. Pero ahora parece que se está imponiendo lo de decir peli en lugar de película. Así se lo escucho a María Guerra, la sin par Yolanda Flores, Carles Francino, Eduardo de Vicente, Desirée de Fez, muchos actores... Deben pensar que suena... ¿joven?, ¿enrollado?, ¿moderno? Sobre la esquina superior derecha de la pantalla, un anuncio sobreimpresionado informa en IB3 TV, con la emisión de Australia, la posibilidad de ver ''cine sense publi''. Guay del Paraguay.
REDUNDANCIA. Son programas de cine y, por lo tanto, se sobreentiende que si en ellos se habla de algo es de películas. ¿Qué necesidad hay entonces de anteponer al título de las mismas el adjetivo que las califica como tales obras cinematográficas, como tienen por innecesaria, redundante y, para un oído mínimamente formado, incordiante costumbre en los radiofónicos Sucedió una noche (Cadena SER) y De película (RNE1)? (El ''tema central de la banda sonora compuesta por Bernard Herrmann para la película Taxi driver'', dice Antonio Martínez en su espacio de frankcapriano nombre).
CHACHI. Antes decirlo así era cosa de cursis. Pero ahora parece que se está imponiendo lo de decir peli en lugar de película. Así se lo escucho a María Guerra, la sin par Yolanda Flores, Carles Francino, Eduardo de Vicente, Desirée de Fez, muchos actores... Deben pensar que suena... ¿joven?, ¿enrollado?, ¿moderno? Sobre la esquina superior derecha de la pantalla, un anuncio sobreimpresionado informa en IB3 TV, con la emisión de Australia, la posibilidad de ver ''cine sense publi''. Guay del Paraguay.