lunes, 23 de mayo de 2016

APUNTES DEL NATURAL (42)

OPORTUNIDAD. La pérdida de influencia del cine como referente, cosas de la multidiversficicación de la oferta de ocio de los nuevos e infantilizados tiempos, probablemente impedirá que llegue a despertar tantas vocaciones como en su día ocurrió gracias a Todos los hombres del presidente o la serie televisiva Lou Grant, en una profesión periodística cuyo enorme boquete en su línea de flotación (fundamentalmente las presiones político-económicas que ahogan su independencia) amenaza con desdibujar definitivamente su existencia. Pero una manera de demostrar que se ha entendido el mensaje de Spotlight; de agradecer al film de Tom McCarthy el necesario recordatorio (lo imprescindible del ''periodismo del bueno'', que le decía Russell Crowe a la bloguera Rachel McAdams en la igualmente recomendable La sombra del poder); de dar un primer paso firme para forzar la regeneración del sector; sería que nunca más nadie -titulado o no- aceptara hacer trabajos, ni aun simples colaboraciones, sin remuneración económica alguna.

REDUNDANCIA. Son programas de cine y, por lo tanto, se sobreentiende que si en ellos se habla de algo es de películas. ¿Qué necesidad hay entonces de anteponer al título de las mismas el adjetivo que las califica como tales obras cinematográficas, como tienen por innecesaria, redundante y, para un oído mínimamente formado, incordiante costumbre en los radiofónicos Sucedió una noche (Cadena SER) y De película (RNE1)? (El ''tema central de la banda sonora compuesta por Bernard Herrmann para la película Taxi driver'', dice Antonio Martínez en su espacio de frankcapriano nombre).

CHACHI. Antes decirlo así era cosa de cursis. Pero ahora parece que se está imponiendo lo de decir peli en lugar de película. Así se lo escucho a María Guerra, la sin par Yolanda Flores, Carles Francino, Eduardo de Vicente, Desirée de Fez, muchos actores... Deben pensar que suena... ¿joven?, ¿enrollado?, ¿moderno? Sobre la esquina superior derecha de la pantalla, un anuncio sobreimpresionado informa en IB3 TV, con la emisión de Australia, la posibilidad de ver ''cine sense publi''. Guay del Paraguay. 

lunes, 16 de mayo de 2016

APUNTES DEL NATURAL (41)

CRÍTICOS. ''Yo tengo que hablar de lo que la gente ve'', justifica Ferran Monegal a Julia Otero (Julia en la onda, Onda Cero) su afición a comentar, día tras otro, lo que sucede en Gran Hermano VIP (Telecinco).  Esta sería una de las funciones del crítico televisivo, cierto. La más agradecida para él, sin duda. La que convocará más orejas dispuestas a escucharle. Porque, no nos engañemos, el espectador televisivo mayoritariamente solo mira lo que se emite en el prime time nocturno. Y de esa franja es de la única que prácticamente habla Monegal en la radio. De todos los realities de Telecinco, de las series españolas, de los talent shows, de Sálvame deluxe, también de Salvados y de El objetivo… Pero un crítico igualmente tiene la obligación de descubrirle al espectador horizontes televisivos en los que este jamás se hubiera planteado introducirse. Enseñarle que hay otros mundos catódicos, pero están en su mismo aparato receptor. Revelarle la existencia de programas que le interesan aunque él nunca lo hubiera imaginado.  Estimularlo a ver la tele, no solo a mirarla. Telealfabetizarlo, en definitiva

AND THAT’S THE WAY IT IS. Una de las acepciones contempladas por el diccionario Merriam-Webster lo deja bien claro: ''A broadcaster 
(as  on a news program) who introduces reports by other broadcasters and usually reads the news''. Llamar hombre ancla al presentador de programas informativos de acontecimientos y noticias de actualidad, simplemente porque esta es la traducción literal española del término inglés anchorman, es absurdo. Escribirlo entre paréntesis tras la palabra inglesa, como elemento aclaratorio, pero sin explicar por qué en los EE. UU. se les denomina de esa manera, tampoco tiene ningún sentido. Un anchorman es un presentador de  telediarios, no le den más vueltas posmodernas. 

CONSTATACIÓN. La tía Tula es la Blanche DuBois del cine español.

DESENGAÑO. Sinceramente, ¿de verdad son las salas de cine el sitio ideal para ver películas? No, nunca lo han sido. La visión idílica de la cosa obedece a que fueron el primer y durante décadas único sitio posible; no había alternativa.