lunes, 16 de mayo de 2016

APUNTES DEL NATURAL (41)

CRÍTICOS. ''Yo tengo que hablar de lo que la gente ve'', justifica Ferran Monegal a Julia Otero (Julia en la onda, Onda Cero) su afición a comentar, día tras otro, lo que sucede en Gran Hermano VIP (Telecinco).  Esta sería una de las funciones del crítico televisivo, cierto. La más agradecida para él, sin duda. La que convocará más orejas dispuestas a escucharle. Porque, no nos engañemos, el espectador televisivo mayoritariamente solo mira lo que se emite en el prime time nocturno. Y de esa franja es de la única que prácticamente habla Monegal en la radio. De todos los realities de Telecinco, de las series españolas, de los talent shows, de Sálvame deluxe, también de Salvados y de El objetivo… Pero un crítico igualmente tiene la obligación de descubrirle al espectador horizontes televisivos en los que este jamás se hubiera planteado introducirse. Enseñarle que hay otros mundos catódicos, pero están en su mismo aparato receptor. Revelarle la existencia de programas que le interesan aunque él nunca lo hubiera imaginado.  Estimularlo a ver la tele, no solo a mirarla. Telealfabetizarlo, en definitiva

AND THAT’S THE WAY IT IS. Una de las acepciones contempladas por el diccionario Merriam-Webster lo deja bien claro: ''A broadcaster 
(as  on a news program) who introduces reports by other broadcasters and usually reads the news''. Llamar hombre ancla al presentador de programas informativos de acontecimientos y noticias de actualidad, simplemente porque esta es la traducción literal española del término inglés anchorman, es absurdo. Escribirlo entre paréntesis tras la palabra inglesa, como elemento aclaratorio, pero sin explicar por qué en los EE. UU. se les denomina de esa manera, tampoco tiene ningún sentido. Un anchorman es un presentador de  telediarios, no le den más vueltas posmodernas. 

CONSTATACIÓN. La tía Tula es la Blanche DuBois del cine español.

DESENGAÑO. Sinceramente, ¿de verdad son las salas de cine el sitio ideal para ver películas? No, nunca lo han sido. La visión idílica de la cosa obedece a que fueron el primer y durante décadas único sitio posible; no había alternativa.