Crítico primero y después guionista destacado, fue el director del cine de la Transición. Ninguneado por las envidias del Oscar de Volver a empezar, amagó con abandonar la profesión. Cuando regresó, agotada la coyuntural fórmula de su éxito (cóctel de amargura, nostalgia y autocomplacencia), desempolvó melodramas beatos de los años cincuenta. Un giro de su filmografía tan radical como el también observado ideológicamente: de compañero de viaje del PCE a intelectual del aznarismo. Presentó en televisión Qué grande es el cine, parada inexcusable apreciada por la selección de títulos pero reprobada por su emisión doblada. Ha hecho radio, escrito y editado libros, dirigido teatro... Desdeñado desde el primer momento por el diario El País, José Luis Garci ha compartido durante décadas en Abc su cinefilia y resto de aficiones.
''Bien agitado, el Discurso del Método según Brando produjo un impacto tremendo entre los miles de aspirantes a actores que soñaban con hablar de sí mismos mientras actuaban. Marlon podía ser, a la vez, un tipo duro de la vieja escuela y una persona frágil. Transmitía virilidad sensible, nada que ver con las de Gable o Errol Flynn, y con ella volvía locas a las jovencitas e, igualmente, comunicaba una esperanza de sexo y romanticismo a las mujeres maduras, a las que calentaba con la idea de que podía hacerles el amor al mismo tiempo que tomaban el té, lo que jamás hubiera hecho John Wayne. Es decir, una nueva manera de ser hombre. Atractivo sexual e intelectual'' (4/7/2004).
lunes, 21 de octubre de 2019
lunes, 7 de octubre de 2019
APUNTES DEL NATURAL - 63
DISYUNTIVA. Margin call, en la caja tonta. Me interesa. Por aquello de revisar el origen de la situación de crisis económica (llamémosle fraude) en la que (sobre)vivimos desde 2008. Por recrearme en el morbo, diría un psiquiatra. Pero la película tiene una pega. Y no es -que también- que Paramount Network la ofrezca sin subtitulado, sino que quien encabeza un reparto bien sugestivo (Jeremy Irons, Zachary Quinto, Demi Moore o Stanley Tucci) es Kevin Spacey. ¿Puede el espectador ver películas del actor acusado de diversos abusos sexuales como si tal cosa, como si no pasara nada? ¿Debe? ¿Aun a riesgo de ser señalado por sus amistades como de moral relajada o, lo que sería irreversible para su reputación, de políticamente incorrecto? ¿Puede separarse el hombre de su obra? ¿La censura preventiva sobre los trabajos del actor debería incluir la totalidad de su filmografía o únicamente la posterior al primer caso denunciado? ¿A la fecha que sucedió o a la que se formuló la denuncia? Hoy en día ser espectador de cine no es nada fácil. Mentalmente bloqueado por el dilema, renuncio a ver el film sobre los tiburones financieros de Wall Street. Decido relajarme escuchando música. Una banda sonora, por ejemplo. La de La traviata, versión cinematográfica, de 1982, que de la ópera de Verdi rodara el hace poco fallecido Franco Zeffirelli y protagonizara el tenor... Plácido Domingo. ¡Uf!
DÚCTIL. Después de dedicar tanto tiempo de su vida a ver la tele -solía bromear con sus amigos que su profesión era la de espectador de televisión- había desarrollado, a la comparable manera de aquel camaleónico Leonard Zelig de la película de Woody Allen, una sorprendente capacidad de mimetización con los personajes y contenidos de los programas que seguía a través de la caja tonta, llegando a transformar su carácter e incluso su aspecto físico. En comprensible y directamente proporcional consecuencia, su personalidad progresivamente fue resultando más anodina e insulsa.
REFRÁN. Dos no cabalgan juntos si uno no quiere.
DÚCTIL. Después de dedicar tanto tiempo de su vida a ver la tele -solía bromear con sus amigos que su profesión era la de espectador de televisión- había desarrollado, a la comparable manera de aquel camaleónico Leonard Zelig de la película de Woody Allen, una sorprendente capacidad de mimetización con los personajes y contenidos de los programas que seguía a través de la caja tonta, llegando a transformar su carácter e incluso su aspecto físico. En comprensible y directamente proporcional consecuencia, su personalidad progresivamente fue resultando más anodina e insulsa.
REFRÁN. Dos no cabalgan juntos si uno no quiere.
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