lunes, 25 de enero de 2010

APUNTES DEL NATURAL (13)

FAUNA IBÉRICA. El recuerdo de El hombre y la Tierra, la serie del inolvidable y en tiempos imitadísimo Félix Rodríguez de la Fuente, concretamente el capítulo del buitre negro, me viene a la memoria al ver a Nieves Herrero revoloteando sobre María Antonia Iglesias en la entrevista-masaje que, pocos meses después de haber superado un infarto, le practican en la endogámica La noria (Telecinco) a la antigua jefe de Informativos de la TVE felipista.

LOBA. La confesión -desacomplejada, como sus contorsiones en el escenario- de la cantante Shakira ("me gustan las películas malas") en un especial de Asuntos propios (RNE1), reconociendo recurrir al cine de la peor calidad artística para conciliar mejor el sueño cuando por la noche llega a casa cansada del trabajo.

CARNICERO. Como contrapunto a los jóvenes actores norteamericanos de ahora, que gesticulan mucho pero no se les entiende nada de lo que dicen, el inglés perfectamente comprensible de un Ernest Borgnine de en aquel momento 92 lúcidos años (ayer cumplió uno más), en una entrevista en El postre (RNE3) lo deslavazado de cuyas escasas preguntas le hace a uno cuestionarse por qué fueron esas y no otras, tanto si los diez minutos ofrecidos eran toda la duración de la conversación con el veterano actor de Grupo salvaje (y de Navidad en una casa de citas) como si se trató de una edición.

PUNTO CAT. 1714 es el catalanísimo número de la arrollada habitación de hotel ocupada por el atribulado musicólogo interpretado por Ryan O'Neal en la nostálgica ¿Qué me pasa, doctor? (1972, Peter Bogdanovich), cuyos huracanados tres cuartos de hora finales certifican la eficacia de unos gags no por viejos y mil veces vistos menos divertidos.

TOSES. El carraspeo de Javier Tolentino ante el micrófono (la persistencia del cual le delata en su intención de reclamar importancia para lo que dice), en la ineficaz (por desaprovechada) entrevista-homenaje a Basilio Martín Patino en El séptimo vicio (RNE3). El estilo tarkovskiano del presentador que habla entre dientes (y acompaña con un "¿no?" el final de cada frase) alargó por espacio de una hora lo que un montaje racional hubiera dejado en poco más de quince minutos, muy a pesar del indiscutible interés de la fundamental figura del director de Nueve cartas a Berta, Canciones para después de una guerra, Queridísimos verdugos, Caudillo...

ECHO DE MENOS... la cabellera pelirroja de Rhonda Fleming.

lunes, 11 de enero de 2010

CUENTOS DE NAVIDAD

EVAPORADO. El anuncio (caducado) de Freixenet, que en dos años ha pasado de apostar por Internet de la mano de reputados directores de cine a volver a la tele con el corcho entre las piernas, repitiendo el mismo spot de 2008 (el de la selección española de natación sincronizada: oscuro, tenebroso, antinavideño, con reminiscencias de Apocalypse now, desapercibido popularmente...).

ROMANTICISMO. El piquito con revolcón por el suelo incluido de Pipi Estrada y su ¿ex? Miriam Sánchez, vestida más de Caperucita Roja que pide a gritos un (hombre) lobo que le hinque el diente que de Papá Noel, en el ya totalmente desquiciado Mujeres y hombres y viceversa (Telecinco). ¿A qué juega esta pareja?

BOSTEZO. El mensaje del rey Juan Carlos. Pocas veces algo a la vez tan lleno (de tópicos) como vacío (de contenido) ha provocado tantos comentarios analíticos -y este año, además, numerosas chanzas-, batiendo morbosos (y sospechosamente celebrados por la competencia) récords de audiencia en ETB2, que tras la reconquista emitió el monocorde monólogo por primera vez en su historia.

CAMPANADAS. La atenazada por los nervios y patéticamente estelar pareja (de)formada por el Ondas winner award Jorge Javier Vázquez y la rinoplástica Belén Esteban (de profesión: sus subidas y bajadas de azúcar, ex mujer de Jesulín y madre de Andreíta), en la retransmisión de las campanadas de fin de año de Telecinco, donde se intentó (con poco acierto pero más seguimiento del habitual en la casa) trasladar el "innovador" espíritu de Sálvame (que tantos reconocimientos materiales confía el propio ex tomatero le siga proporcionando, a juzgar por uno de los tres deseos que formuló: "Que no se me discutan los premios").

En TVE lo adecuado del estilismo no tapó la sonrojante falta de recursos (tan indignante como el tuteo al espectador) de Anne Igartiburu (acompañada para la ocasión por Manuel Bandera), cuyos conocimientos sobre los países de la UE -a incomprensible e injustificable falta de guión, se supone- parecieron directamente inspirados en uno de los chistes de Eugenio ("muchos rusos, en Rusia...''), debiendo servir como prueba para facturarla al mismo destino que un día tuvo a bien elegir Marisa Naranjo. Por cierto, que la televisión pública estatal no tardó demasiado en enseñar sus cartas para el futuro que ya es presente y La 1 tiró de archivo en el tradicional programa musical especial (doblemente tradicional, por lo tanto), dejando bien claro cuál será la estrategia a seguir a falta de ingresos publicitarios.