EVAPORADO. El anuncio (caducado) de Freixenet, que en dos años ha pasado de apostar por Internet de la mano de reputados directores de cine a volver a la tele con el corcho entre las piernas, repitiendo el mismo spot de 2008 (el de la selección española de natación sincronizada: oscuro, tenebroso, antinavideño, con reminiscencias de Apocalypse now, desapercibido popularmente...).
ROMANTICISMO. El piquito con revolcón por el suelo incluido de Pipi Estrada y su ¿ex? Miriam Sánchez, vestida más de Caperucita Roja que pide a gritos un (hombre) lobo que le hinque el diente que de Papá Noel, en el ya totalmente desquiciado Mujeres y hombres y viceversa (Telecinco). ¿A qué juega esta pareja?
BOSTEZO. El mensaje del rey Juan Carlos. Pocas veces algo a la vez tan lleno (de tópicos) como vacío (de contenido) ha provocado tantos comentarios analíticos -y este año, además, numerosas chanzas-, batiendo morbosos (y sospechosamente celebrados por la competencia) récords de audiencia en ETB2, que tras la reconquista emitió el monocorde monólogo por primera vez en su historia.
CAMPANADAS. La atenazada por los nervios y patéticamente estelar pareja (de)formada por el Ondas winner award Jorge Javier Vázquez y la rinoplástica Belén Esteban (de profesión: sus subidas y bajadas de azúcar, ex mujer de Jesulín y madre de Andreíta), en la retransmisión de las campanadas de fin de año de Telecinco, donde se intentó (con poco acierto pero más seguimiento del habitual en la casa) trasladar el "innovador" espíritu de Sálvame (que tantos reconocimientos materiales confía el propio ex tomatero le siga proporcionando, a juzgar por uno de los tres deseos que formuló: "Que no se me discutan los premios").
En TVE lo adecuado del estilismo no tapó la sonrojante falta de recursos (tan indignante como el tuteo al espectador) de Anne Igartiburu (acompañada para la ocasión por Manuel Bandera), cuyos conocimientos sobre los países de la UE -a incomprensible e injustificable falta de guión, se supone- parecieron directamente inspirados en uno de los chistes de Eugenio ("muchos rusos, en Rusia...''), debiendo servir como prueba para facturarla al mismo destino que un día tuvo a bien elegir Marisa Naranjo. Por cierto, que la televisión pública estatal no tardó demasiado en enseñar sus cartas para el futuro que ya es presente y La 1 tiró de archivo en el tradicional programa musical especial (doblemente tradicional, por lo tanto), dejando bien claro cuál será la estrategia a seguir a falta de ingresos publicitarios.