martes, 24 de diciembre de 2019

GARCI REVISITADO (y XII)

Crítico primero y después guionista destacado, fue el director del cine de la Transición. Ninguneado por las envidias del Oscar de Volver a empezar, amagó con abandonar la profesión. Cuando regresó, agotada la coyuntural fórmula de su éxito (cóctel de amargura, nostalgia y autocomplacencia), desempolvó melodramas beatos de los años cincuenta. Un giro de su filmografía tan radical como el también observado ideológicamente: de compañero de viaje del PCE a intelectual del aznarismo. Presentó en televisión Qué grande es el cine, parada inexcusable apreciada por la selección de títulos pero reprobada por su emisión doblada. Ha hecho radio, escrito y editado libros, dirigido teatro... Desdeñado desde el primer momento por el diario El País, José Luis Garci ha compartido durante décadas en Abc su cinefilia y resto de aficiones.

''Cary Grant tomaba el té mejor que nadie. Era ligero como el champán, efervescente. Él mismo decía: 'A mí me gustaría ser Cary Grant'. No necesitaba procesar en su cabeza una serie de experiencias. Los del Actors Studio se torturaban buscando que sus traumas aflorasen en cada personaje, gente tipo Brando o Montgomery Clift. Pero llegaba un actor natural, como Bogart o Cary Grant, y se limitaba a a decir aquel texto del mejor modo posible: 'Te quiero mucho, fulanita', y ya está. Y tú te decías: ¡Vaya, es verdad que la quiere! No hace falta farfullar. Nunca te fies de los que farfullan. Alfredo Landa, Fernán Gómez, José Sacristán... podían ser naturales o del método, lo que tú les pidieses. Lo más difícil es la naturalidad, transmitir emociones. Clark Gable como coronel Butler. ¿Quién podría hacer mejor aquel papel?'' (14/7/2018).