lunes, 22 de enero de 2024

UNA DE MOR(R)OS

Conocido como al-Yabisï por ser ibicenco (quizá no de nacimiento, posiblemente natural del actual Algarve portugués, de donde habría huido de pequeño con su familia al estallar la guerra civil que hundiría el Califato de Córdoba), llamado también al-Sabbïnï por la abundancia del árbol de la familia de las cupresáceas que hay en la isla, Idrïs ibn al-Yamänï (?-1077) fue un poeta en lengua árabe muy apreciado en al-Ándalus, por cuyos reinos de taifas itineró con notoriedad. Autor fecundo que tocó muchos géneros, sus casidas eran muy solicitadas para filias y fobias, dotado como estaba para la metáfora. De lo heroico a lo satírico, pasando por lo bucólico, era capaz de cantarle tanto a la excelencia de la belleza de la mujer como a la insoportable levedad del efebo. ''Se vistió de oscuridad y él era la mañana, y enfermó a la inteligencia que era sana...'', escribió a propósito de un mancebo esclavo empleado en el hammam granadino todavía hoy existente con el nombre de El Bañuelo (carrera del Darro, 31, a la orilla del río del mismo nombre y con la imponente Alhambra enfrente), vaporoso verso creado no se sabe si por encargo o por pasión personal literariamente incontenible. Su relevancia como vate era tal que, como a nadie podría parecerle mal, se hacía valorar convenientemente. Cien dinares por obra, su precio (un dinar era una moneda de oro, de poco más de cuatro gramos de peso). Dicen que en una de sus estancias en Isbiliya (Sevilla), cuando el rey de la taifa, Abu Amr Abbad ibn Muhammad, dicho al-Mutadid, el rey poeta, mecenas del arte, un hombre de gusto refinado pero sanguinario con sus enemigos y traicionero con sus fieles -porque lo cortés no quita lo valiente-, le pidió una composición a su mayor gloria, al-Yamänï respondióle desenvuelto: ''Las hijas de mi corazón (léase sus poemas) son nobles y quien quiera desposar una de estas vírgenes ya sabe cuál es la dote que debe entregar''.

Por lo visto, lo de pretender la gratuidad del trabajo intelectual es algo que viene de lejos. Por eso estaría bien que cuando desde algún medio de comunicación al que uno haya ido a ofrecer una crítica de película, un artículo, reportaje o programa de radio aleguen la precariedad del sector para intentar publicarlo/emitirlo sin la correspondiente contraprestación económica (aquello tan conocido de ''más adelante, quizá, pero ahora...''), se les espute a la cara(dura) la creativa réplica del antiguo y querido paisano moro. Inshallah.