En Telecinco no se complican: cuando no tienen nada peor recurren a ellos mismos. En Abre los ojos y mira (¿qué clase de título es ese?), el programa con el que han sustituido el guirigay político (ellos lo llamaban "debate") por el entretenimiento (¿acaso no lo era también aquel circo?), en las noches del sábado, Mila Ximénez habla de lo suyo, de lo de siempre: de la separación de su hija -cuando era pequeña- y de su ex. Mila ríe, llora, habla por los codos, calla, gesticula, sobreactúa... Es la (por ahora) última de las sesiones de psicoanálisis catódico con las que la cadena, regularmente, de manera sibilina y sin que los propios interesados se den cuenta, reajusta la puesta a punto emocional de los (siempre excitables/excitados) colaboradores de Sálvame. Pluriempleada figura de la paranormalidad televisiva, al romper hace muchos años su matrimonio con el famoso extenista Manolo Santana, de quien había tomado prestado su apellido para abrirse puertas más fácilmente, Mila decidió recuperar el suyo pero en su forma gráfica antigua, escrito con la letra x pronunciada de manera muy similar a /sh/ o /ch/, como se hacía en la Edad Media. Y aunque a la mujer le costó lo suyo, al final ha conseguido que todos lo pronuncien como ella quiere: /shiménez/. Pero si su permanente reivindicación de la escritura original del nombre con x es lógica y correcta, el sonido choca en cambio con las normas académicas.
La RAE dice al respecto que "este sonido arcaico se conserva en el español de México y de otras zonas de América en palabras de origen náhuatl (...) y en la pronunciación arcaizante de ciertos apellidos que conservan su forma gráfica antigua, como Ximénez o Mexía. El sonido medieval antes descrito evolucionó a partir del siglo XVI hasta convertirse en el sonido velar fricativo sordo /j/, que en la escritura moderna se representa con las letras j o g (ante e, i). No obstante, la grafía arcaica con x se conserva hoy en varios topónimos americanos, como México, Oaxaca, Texas, con sus respectivos derivados mexicano, oaxaqueño, texano, etc., y en variantes americanas de algunos nombres propios de persona, como Ximena, o apellidos como los anteriormente citados. No debe olvidarse que la pronunciación correcta de estas voces es con sonido /j/, y no con sonido /ks/. También quedan restos de esta x arcaica en algunos topónimos españoles que hoy se pronuncian corrientemente con sonido /ks/, como Almorox, Borox, Guadix y Sax. Sus gentilicios respectivos (almorojano, borojeño, guadijeño y sajeño) demuestran que, en su origen, la x que contienen se pronunciaba /j/".
Y si la inefable Mila no sabe ni cómo debe pronunciarse su nombre, ¿qué credibilidad pueden tener las informaciones y opiniones que escupe por esa boca de fuego, no siempre de manera inteligible? (Aunque esto último más que perjudicarla probablemente la beneficie).