Combato el tedio catódico haciendo zapping compulsivamente, desterrable hábito con el cual no hago sino reafirmar todavía más mi aburrimiento, cuando una imagen logra captar poderosamente mi atención. Es un primerisísimo plano de un agujero que me resulta como familiar, aunque no consigo ubicarlo. Una y otra vez me pregunto dónde y en qué situación lo he visto antes. De pronto, un dedo índice de mano derecha masculina aparece en la imagen examinando el orificio (que reacciona al estímulo como un ser vivo) hasta introducirse en él. Constato que estoy en Cuerpos embarazosos, un programa británico de divulgación médica que documenta enfermedades raras (por poco frecuentes) que impiden a quienes la sufren llevar su vida con normalidad; y finalmente descubro que aquel boquete desconocido (lo volveré a ver un rato más tarde penetrado por un artilugio sanitario no identificado) es el ano de una señora cincuentona con unas determinadas complicaciones intestinales sobre las cuales, aunque solo sea por elegancia, conviene no extenderse.
Que Cuerpos embarazosos se emita en Xplora, el canal de la escudería de Antena 3 dedicado a saciar el hambre de los espectadores más ávidos de situaciones impactantes, invita a presuponer que la cosa consistirá en una exhibición de monstruos de feria tipo hombre elefante. Grave equivocación. El espacio no desafinaría al lado de, por ejemplo, Redes en TVE2. Didáctico, pedagógico, ágil, ameno, con consejos interesantes y clara vocación de servicio público, es posible que ser tan gráfico y directo (en semanas posteriores veré una operación de reimplante de mamas y cómo unos fortachones bomberos se palpan sus testículos en prevención del cáncer de ídem) pueda crear cierta incomodidad en quien lo ve, pero la (a veces demasiado) delgada línea roja que separa el buen gusto de la truculencia jamás se sobrepasa.