Tras los intentos previos fallidos de La venganza, Plácido, Los Tarantos, El amor brujo, Tristana, Mi querida señorita, Ese oscuro objeto del deseo, Mamá cumple 100 años y El nido, la cinematografía española obtiene el 11 de abril de 1983 su primer Oscar a la mejor película en habla no inglesa gracias a Volver a empezar, un melodrama romántico otoñal protagonizado por un profesor -ganador del Premio Nobel de Literatura, que regresa temporalmente de su exilio en los EE. UU.- y la mujer a la que amó en su juventud. Antes del reconocimiento internacional, público y crítica locales habían dispensado indiferencia absoluta al film dirigido y producido por Garci.
"Desde el primer momento gustó allí muchísimo mi película. Hay que decir también que empleamos una buena estrategia. Hay que estar allí con un mes de antelación para lograr que la película sea vista por el mayor número posible de miembros de la Academia, y que se ofrezcan muchos pases para la crítica. Eso lo hemos hecho este año, yo creo, por primera vez. Diecisiete veces se proyectó Volver a empezar antes de que le otorgaran el premio. Y en las diecisiete la gente aplaudió muchísimo. Por eso pensé muy pronto que este año seguramente tendría chance. Tal vez es que yo, efectivamente, hago un cine muy americano; pero lo cierto es que conecté con esa gente. No sé si por la ternura que hay en la película, por la nostalgia, por la soledad que siente tanta gente, allí, en América..., o si era sobre todo por la dedicatoria final, que pongo en todas mis películas para paliar mi frustración por no escribir novelas. La dedicatoria les entusiasmaba. Además, claro, hay otra cosa: los críticos americanos veían la película limpiamente; es decir, para ellos era simplemente un tipo español que había hecho esa película con esos actores, más bien mayores. Y aquí, en cambio, tengo antecedentes penales. O sea, soy el Garci de la nostalgia, el de la asignatura pendiente; el otro es el Chanquete...; en fin, aquí no hay forma" (José Luis Garci).