martes, 3 de abril de 2012
'THE FRENCH CONNECTION'
Del director de Sharon Stone en Sangre y arena y creador de la serie Paraíso -aquella versión de Vacaciones en el mar a la española y en la tierra firme de un hotel de la República Dominicana, que amenizó las desechables veladas veraniegas de TVE1 entre 2000 y 2003- lo último que pensabas podías esperar era un disco y que además fuera como este. De filmografía poco fecunda, el versátil Javier Elorrieta (compositor de bandas sonoras, publicista, productor audiovisual, realizador de cine, cantante) sacó al mercado en marzo de 2011 Bohème. El amor perdido (Indigo Records), su en realidad segundo disco de chanson (tras Ne me quitte pas, de 2009), donde recrea en clave de jazz clásicos franceses como Charles Trenet (''Que reste-t-il de nos amours?''), Georges Moustaki (''Le métèque'') y Charles Aznavour (''La bohème''), hasta completar un total de ocho canciones junto a ''À toi'', ''Et si tu n'existais pas'', ''Tombe la neige'', ''Je l'aime à mourir'' y ''Les moulins de mon coeur''. Es un trabajo virtuoso, realizado con naturalidad y gusto exquisito, e interpretado con estilo y una pronunciación francesa tan perfecta que me empuja a la urgente necesidad de saber el porqué. Me saca de dudas Carlos Garrido en su programa del mediodía de los viernes en RNE3, Arponera: Elorrieta fue alumno del Liceo Francés de Madrid. Ahora entiendo. La cultura francesa en general y su idioma en particular tienen eso, abducen a quienes se les acercan sin recelos. No ocurre igual con el inglés, convertido en lengua franca pero aprendido exclusivamente por exigencias de unos tiempos modernos cada vez más en la línea augurada por Chaplin. Si el inglés es casi una obligación, el francés es un placer. No ha de extrañar entonces que sirva para denominar tanto a una determinada modalidad de beso que requiere una especial pericia con el órgano muscular situado en la cavidad de la boca como a esa práctica bucogenital que en el número 1600 de la avenida Pensilvania de Washington conocen familiarmente como un lewinsky.