ALICATADAS. En el edulcorado Corazón, corazón (TVE1) felicitan a Sara Montiel al cumplir 79 años. Retirada de casi todo, Sarita confiesa haber dejado de fumar. No más puros en la boca. ¿No más novios? Cristina García Ramos admite encontrarla "guapa" y le pregunta: "¿Cuál es el secreto?". Pues el mismo que compartís las dos, querida Cristina: lo bien que os sientan los aires del quirófano.
PODEROSO CABALLERO. La viuda de José Luis Coll acude a ¿Dónde estás, corazón? (Antena 3) escasos tres días después de la muerte del humorista. Con el cuerpo del difunto todavía caliente, podría decirse; pero no, porque fue incinerado. Incomoda verla, y produce vergüenza ajena la escasa oposición encontrada por los buitres que revolotean en busca de la presa que les proporcione las vísceras más apetecibles.
LA TETA Y LA FREGONA. En Sorpresa, ¡sorpresa! (Antena 3) se vive un momento de los que merecen pasar a la historia del absurdo televisivo. Con el ubicuo pavo real Boris Izaguirre de testigo, Isabel Gemio regala a Naomi Campbell una fregona, ante la total sorpresa de la top model, ignorante de la existencia (y utilidad) de semejante utensilio. La Gemio le pone en antecedentes sobre el invento que, según le aclara, a la mujer "la liberó de las rodillas" y terminan haciéndole una demostración práctica del uso. Resultó muy divertido, quizá no premeditadamente. Y edificante. Porque a partir del 19 de marzo la megamodelo deberá fregar durante cinco días los suelos del Departamento de Limpieza de Nueva York como castigo-terapia impuesto por un tribunal por haber golpeado con un móvil a una asistenta que no le encontraba unos pantalones vaqueros. ¡Cómo está el servicio!...
La Campbell (36 años; ni un solo proyecto de arruga en su cara; 1,77; 86-60-87; la confirmación de que Dios existe y está entre nosotros), acostumbrada a toda clase de tinglados y con terrible fama de insoportable y caprichosa, está simpática y participativa. Y luce un escote palabra de honor que acaba por cumplir lo anunciado desde hacía largo rato, dejando al descubierto (sorpresa, ¡sorpresa!) el pecho izquierdo, del que sólo su felina reacción y la impericia del realizador impedirán al espectador su epifánica visión. El instante devuelve a la memoria el recuerdo de la hoy completamente olvidada Sabrina Salerno. Naomi y Sabrina. Dos tetas (cada una la suya) catódicas. Dos formas de desenvolverse. Sofisticación y vulgaridad. Erotismo y pornografía.
PASIÓN TURCA. Descanso del partido de baloncesto entre el Efes Pilsen de Estambul y el Barça (TVE2). Los jugadores continúan en el vestuario pero el showtime está en la grada. El realizador se recrea (y recrea, y recrea, y recrea...) de manera sorprendentemente desinhibida en una seguidora turca que, al ritmo de la música y con el videomarcador del pabellón como monitor, se explaya en una felizmente prolongada serie de desenfrenados movimientos pélvicos (''I love this game!''). Un país con ciudadanos capaces de hacer aquello no puede ser considerado una amenaza por el resto de Europa. El ingreso de Turquía en la Unión Europea, ¡ya!, pero la imagen de la convulsa aficionada también debería pasar a formar parte del resumen de las mejores jugadas de la temporada.