lunes, 22 de julio de 2019

GARCI REVISITADO (VII)

Crítico primero y después guionista destacado, fue el director del cine de la Transición. Ninguneado por las envidias del Oscar de Volver a empezar, amagó con abandonar la profesión. Cuando regresó, agotada la coyuntural fórmula de su éxito (cóctel de amargura, nostalgia y autocomplacencia), desempolvó melodramas beatos de los años cincuenta. Un giro de su filmografía tan radical como el también observado ideológicamente: de compañero de viaje del PCE a intelectual del aznarismo. Presentó en televisión Qué grande es el cine, parada inexcusable apreciada por la selección de títulos pero reprobada por su emisión doblada. Ha hecho radio, escrito y editado libros, dirigido teatro... Desdeñado desde el primer momento por el diario El País, José Luis Garci ha compartido durante décadas en Abc su cinefilia y resto de aficiones.

''Hace cincuenta años que Rick está acodado sobre la mesa de su 'night club' vacío en la alta madrugada, chaqueta blanca, pajarita negra, la mano izquierda agarrando el vaso, el cenicero repleto, la mirada arcillosa haciendo 'travelling' hacia un amor perdido, vuelto a encontrar, perdido definitivamente. Hace cincuenta años que a las chicas, a todas las chicas, incluso a las más devastadoras, Rick Blaine les parece ese tipo al que todo le ha sucedido la noche pasada, el que invade la zona mágica, al que se entrega el último pensamiento, el que las rodea de un peligro indefinible. Ese es Rick, chicas. Jamás os dará seguridad en ninguna clase de amor y sí riesgo de dieciocho kilates. Cincuenta años. Y Rick sigue siendo la ética en acción, la deontología en pie de guerra. La mirada de la lealtad y la entereza'' (31/1/1992).