lunes, 19 de diciembre de 2016
W DE WELLES
Lo de Bob Dylan en Formentera en los años 60 es un clásico. Una leyenda. En las Pitiusas somos muy dados a fantaleyendas cuya certeza no puede demostrarse. Nos gusta. Ya lo decían en El hombre que mató a Liberty Valance: ''This is the West, sir. When the legend becomes fact, print the legend''. Con Orson Welles pasa tres cuartos de lo mismo. Es lugar común que vino a Ibiza para el rodaje de una parte de Fraude (primero llamada Question mark, después Fake y ahora F for fake), su reflexión sobre las dualidades realidad-ficción, verdadero-falso, su reivindicación del montaje como verdadera alma cinematográfica. Y que estuvo aquí y allá. En la terraza de la cafetería del hotel Montesol, mismamente. O en Las Dalias, cómo no (''algunos aseguran que vieron a...''). Enrique Villalonga, estudioso del cine rodado en Ibiza, lo pone en duda en Darrer vol a Formentera, el programa nocturno diario pilotado (con inmodulada velocidad de crucero radiofónica) por Vicent Tur en IB3 Ràdio (y que con el cambio de auxiliar de vuelo tras la marcha de Claudia Roig ha perdido en aroma periodístico y buena pronunciación). Las imágenes de Elmyr de Hory (amante de escándalos y de hombres, excelente negociante, mejor vividor, encantador de serpientes...) en Fraude son de aquí, cierto, pero buena parte de ellas pertenecen a un documental previo (Elmyr. The true picture?) filmado por el cineasta francés François Reichenbach sobre el mundialmente famoso falsificador (imitador de estilos, en realidad, porque jamás estampó una firma falsa en sus telas) suicidado el 11 de diciembre de 1976, aprovechadas a posteriori con entusiasmo por Welles al conocer su existencia. De ninguna de las localizaciones de las mágicas apariciones de Welles en Fraude se deduce que sean de Ibiza. Si mal no recuerdo, cineasta y pintor comparten en la película un único plano -uno solo-, incrustado entre las imágenes de una fiesta en su casa de Los Molinos donde son reconocibles el marchante de arte Ernesto Ehrenfeld, el abogado Mariano Llobet y Sandy Pratt -propietario del conocidísimo bar Sandy's de Santa Eulalia-. Pero del plano -congelado, para levantar aún más sospechas- no puede asegurarse que pertenezca a esa misma situación ni dónde o cuándo habría sido tomado. Villalonga ha buscado y rebuscado y no ha encontrado rastro de la presencia de Welles en la isla, tampoco en las hemerotecas. Concluye, por lo tanto, que seguramente jamás llegó a venir. Además, hasta ahora no han aparecido testimonios, ni referencias en la prensa, ni una foto ni nadie que haya afirmado haber visto o estado con el genio de Ciudadano Kane. No obstante, aquí nos gusta seguir pensando que sí vino. Porque en Ibiza, como en el Oeste de John Ford, cuando la leyenda supera a la verdad preferimos creernos la leyenda.