''En los años 90, varios diarios y revistas pusieron el énfasis en competir con la televisión, sólo se dedicaban a ofrecer noticias lo más rápidamente posible. Yo entiendo el periodismo como un método para dar sentido a lo que sucede. Se decía que la prensa escrita se moría... y respondían a eso con noticias rápidas, encargándonos temas cada vez más banales, sin profundidad. Creo, en cambio, que el mejor medio de preservar el valor del periodismo es la lentitud, debemos ser más lentos cada vez, para contar buenas historias, con contexto''. Además de esta compartible reflexión sobre la prensa, en una entrevista con el diario La Vanguardia (12/7/2016) el periodista y escritor de libros J. R. Moehringer reconoce no comprender la razón por la cual Hollywood le compró los derechos de El campeón ha vuelto (editado ahora por Duomo), para dejarlo luego irreconocible en su adaptación cinematográfica (El último asalto, EE. UU., 2007, Rod Lurie; con Samuel L. Jackson de protagonista). ''Te dan un cheque con muchos ceros, te sientes halagado, y luego ¡lo cambian todo! ¡No dejan nada! Les dije: '¿Por qué me han pagado? Podrían haberlo hecho gratis porque no es lo que yo escribí'''. Pues muy fácil. Compran los derechos porque por muchos cambios que después vayan a introducir siempre habrá similitudes suficientes por las cuales podrían ser denunciados por copia. Saben que aducir criptomnesia, el plagio inconsciente, igualmente les obligaría a rascarse el bolsillo. Se lo hubiera podido explicar Georges Harrison. No menos importante, también por la coartada intelectual; un film refrendado por libro parece mejor.
¿Que no es lo escrito por Moehringer lo que se ve en la pantalla? Bueno. Pero aparecer en los créditos como autor del artículo publicado en su día por Los Angeles Times Magazine (que recuperaba la olvidada figura de Bob Satterfield, un boxeador de los pesos pesados de los años 40 y 50 que acabó vagabundeando por las calles), origen de todo, le ha supuesto un buen dinerito. Y un libro con película también vende más. Por no hablar de su impagable contribución a mantener vivo el recreativo debate de si es mejor la película o su original literario, tan agradecido entre espectadores-lectores en noches calurosas de periodo estival vacacional.
¿Que no es lo escrito por Moehringer lo que se ve en la pantalla? Bueno. Pero aparecer en los créditos como autor del artículo publicado en su día por Los Angeles Times Magazine (que recuperaba la olvidada figura de Bob Satterfield, un boxeador de los pesos pesados de los años 40 y 50 que acabó vagabundeando por las calles), origen de todo, le ha supuesto un buen dinerito. Y un libro con película también vende más. Por no hablar de su impagable contribución a mantener vivo el recreativo debate de si es mejor la película o su original literario, tan agradecido entre espectadores-lectores en noches calurosas de periodo estival vacacional.