lunes, 22 de septiembre de 2014

'INFORME SEMANAL'

Prácticamente un año después de haberlo relegado a la hora de las brujas, a través de un cambio de estrategia que buscaba competir en el terreno del entretenimiento, TVE1 devuelve Informe semanal a su horario de -casi- siempre. Versión española del histórico 60 minutes de la CBS estadounidense, el programa informativo (tres o cuatro reportajes de actualidad, ahora en solo media hora de duración) inició su andadura con el nombre de Semanal informativo en 1973, en tiempos de la televisión única y en blanco y negro, con el franquismo todavía vivito y fusilando. Lo novedoso de la propuesta, los aires de libertad que respiraban las crónicas (sobre todo las internacionales, donde había más manga ancha en lo político) y la privilegiada situación en la parrilla (prime time de la noche de los sábados, entre el telediario y la película más destacada de la semana o espectáculos de variedades, según la época) sedujeron a un espectador necesitado de información ventilada. Pedro Erquicia, Javier Basilio, Manu Leguineche o Carmen Sarmiento son nombres históricos identificados todavía hoy con el espíritu original de un programa que tuvo en José Antonio Silva a su primer presentador, a Rosa María Mateo y Mari Carmen García Vela a los rostros visibles más familiares, y al de Ana Cristina Navarro sobre la niña Omayra Sánchez -atrapada en el fango de los restos de su propia casa, con el agua al cuello, debido a la erupción del volcán colombiano Nevado del Ruiz, en 1985- a uno de los reportajes más estremecedores y recordados.

Después de cuarenta y un años en antena, Informe semanal es el espacio más veterano de la tele de aquí. Un clásico. Venido a menos, eso sí. Porque parte de ese "prestigio" que dice Jenaro Castro -su actual director-, esas "pluralidad e imparcialidad" como "valores irrenunciables", quedaron por el camino cuando el programa, de manera especialmente perceptible a partir del rodillo socialista de Felipe González, dejó utilizarse como voz de los diferentes amos gubernamentales de turno. (A veces con un grado de intoxicación de indisimulable aroma goebbelsiano. Particularmente en todo lo referente a la realidad sociopolítica vasca, un contenido convertido en sección fija durante mucho tiempo).