lunes, 10 de febrero de 2014

¿QUIÉN DUDA DE CLINT EASTWOOD MIRANDO EL GRAN CAÑÓN DEL COLORADO?

Por un puñado de dólares; La muerte tenía un precio; El bueno, el feo y el malo; Cometieron dos errores; El desafío de las águilas; La leyenda de la ciudad sin nombre; Harry el Sucio; Un botín de 500 000 dólares; El fuera de la ley; Ruta suicida; Fuga de Alcatraz; El Cadillac rosa; Sin perdón; Un mundo perfecto; Poder absoluto; Ejecución inminenteSpace cowboys; Mystic river; Banderas de nuestros padresCartas desde Iwo Jima; El intercambio; Gran TorinoInvictusMas allá de la vida... En estos últimos meses ha desfilado por la pequeña pantalla un completísimo muestrario de la filmografía de Clint Eastwood, baza indiscutible desde hace décadas de la oferta cinematográfica de la tele. Espléndida oportunidad, por tanto, para revisar el proceso de transformación de quien entre 1986 y 1988 también fuera alcalde -republicano- de la pequeña y residencial localidad californiana de Carmel by the Sea y concluir: 1) Eastwood era y continúa siendo un actor de corto alcance. Mejor en papeles de duro, hieráticos, monolíticos (en los westerns de Sergio Leone o como el inspector Harry Callahan), cuando sus personajes han requerido matices (Los puentes de Madison, Million dollar baby) se han puesto en evidencia sus carencias, poco favorecido además por un físico rígido y poco maleable. 2) Aunque el traje de "último clásico" con el que ahora le viste la crítica le viene unas cuantas tallas grande, sí es procedente afirmar que es el último en saber mover la cámara con clasicismo, un artesano -con inquietudes, eso sí- cuyos parámetros narrativos y formales remiten al tiempo aquel en que en las películas todo estaba bien hecho. 3) La revisión obligada de su obra, consecuencia de la evolución que ya en la madurez le llevó a pasar de ser despreciado a reverenciado por el cinéfilo exigente, no convierte en recuperable la totalidad de su trabajo (ni como actor ni como director) previo a Bird (dirigida en 1988, frontera entre sus antes y después), en general bastante cuestionable, por no decir directamente irritante (narcicismo, ideología, contradicción entre intenciones y resultados, concesión a arquetipos comerciales).