Tras los intentos previos fallidos de La venganza, Plácido, Los Tarantos, El amor brujo, Tristana, Mi querida señorita, Ese oscuro objeto del deseo, Mamá cumple 100 años y El nido, la cinematografía española obtiene el 11 de abril de 1983 su primer Oscar a la mejor película en habla no inglesa gracias a Volver a empezar, un melodrama romántico otoñal protagonizado por un profesor -ganador del Premio Nobel de Literatura, que regresa temporalmente de su exilio en los EE. UU.- y la mujer a la que amó en su juventud. Antes del reconocimiento internacional, público y crítica locales habían dispensado indiferencia absoluta al film dirigido y producido por Garci.
"Yo me encontraba como en mi casa. Estaban allí todos, todos mis mitos, cenando en la misma mesa y bailando en la recepción que nos dio el gobernador. Por cierto que Paul Newman no asistió. Le sentó muy mal, muy mal, que no le otorgaran a él el Oscar. Era, claro, su última oportunidad, y comprendió que ya le había pasado. Y se enfadó tanto, que hizo al gobernador ese desplante. Ben Kingsley, en cambio, estuvo simpatiquísimo. Él y yo éramos las únicas chaquetas blancas de las dos mil personas de la fiesta. Y el más encantador conmigo fue Jack Lemmon. Me pegó un abrazó que casi me tumba. Como si fuera mi padre. Y me dijo que si alguna vez necesitaba un actor viejo y cascado, 'acuérdate de mí'. Y Mickey Rooney lloraba de emoción como un desconsolado. ¿Sabes a quién me recordó? Al astronauta aquel de 2001. Y Meryl Streep estaba nerviosísima. Y Jessica Lange, muy flacucha; es muy poquita cosa al natural. En cambio, Lou Gossett, el actor negro que recibió el Oscar al mejor actor secundario, es un gigante. Y allí estábamos nosotros, con nuestra estatuilla bajo el brazo tan contentos, recibiendo las felicitaciones de todos. Yo, ya te digo, como en mi casa. ¿Ves que me conozco al dedillo la historia de la Fox, de la Columbia y de todas? En seguida se dieron cuenta de ello y comprendieron que era de los suyos" (José Luis Garci).