lunes, 6 de febrero de 2012

APUNTES DEL NATURAL (25)

DILEMA. La invención de Hugo, once; The artist, diez... Es morbosa la expectación por ver qué respuesta dispensará el espectador del Imperio español y sus territorios ocupados a la película ¡francesa, muda y en blanco y negro! de Michel Hazanavicius cuando, persuasivas estrategias promocionales y demás del hábil exhibidor Harvey Weinstein de por medio y tal como se huele, ¿arrase? en la próxima edición de los Oscar, una vez conocidas las nominaciones. ¿Le dedicará el desdén que suele al cine europeo, no digamos al silente e incoloro (de los que puede llegar incluso a desconocer su existencia)? ¿Podrá más su también acostumbrada actitud gregaria de acudir a ver cualquier film por su mera condición de premiado por la Academia americana, sin importarle el qué ni el quién? Ambas opciones son igual de reprochables, pero inclinarse por una u otra puede suponerle permanecer en el limbo de las películas estadounidenses de consumo o abrirse a horizontes cinematográficos nunca por él antes imaginados y ganarlo para la causa. Pero no va a ser una decisión fácil.

HEUREUX ET GAIS. Me pregunto qué debió pensar el psicólogo de Kiko Hernández (el mismo que le recomendó salir del armario en el que estuvo encerrado ocho años -desde que se dio a conocer popularmente en Gran Hermano 3, en 2002, hasta septiembre de 2010- y le desaconsejó entrar en La caja deluxe por no encontrarlo emocionalmente preparado para el psicoanálisis catódico) al ver a su paciente, en Sálvame, recriminando (de pie, a gritos, gesticulando directamente hacia la cámara) a Nagore Robles no haber reconocido públicamente su homosexualidad antes por temor al comadreo (la ex de Gran Hermano 11, reciente ganadora de Acorralados, otro reality, es la novia de Sofía Cristo, la hija de Bárbara Rey; Dios las cría y el circo de la televisión las junta).

AGUDEZA. "A mí me gustaría preguntarte qué anécdota de las que te contó tu padre se te quedó grabada en el alma", es el tipo de pregunta de las que es capaz Rosario Mohedano (la sobrina de Rocío Jurado, para entendernos y comprender mejor por qué está en la tele), metida ahora por lo que se ve en funciones periodísticas. Se la formula al hijo del prematuramente fallecido (en 2000, a los 51 años) antiguo niño prodigio Pablito Calvo (Marcelino, pan y vino; Mi tío Jacinto; Un ángel pasó por Brooklyn...), en el ¡Qué tiempo tan feliz! de María Teresa Campos, ese Cine de barrio pero sin película que, según el sentido de la desmedida característico de la programación de Telecinco, ha ampliado su duración hasta las ¡cinco horas!, cubriendo la totalidad de la franja de tarde de los fines de semana.