En la tele se suceden Ben-Hur, Espartaco, Joselito en Cine de barrio (¿o era Supervivientes?), las procesiones de Orihuela, el vía crucis desde Roma, Aznar contando el milagro de los panes y los peces iraquí, la misa de Resurrección… La radio retransmite toda la Madrugá de Sevilla... ¿La España nacionalcatólica de la posguerra? No: la España socialista con talante. Nunca los media de un estado laico prestaron tanta atención a la cosa religiosa; pero el interés no se debe tanto a un neo fervor católico inexistente como a la añoranza por un sentido del espectáculo cinematográfico en desuso. La Semana Santa actual no es el blanco y negro (real o metafórico) de Marcelino, pan y vino; Molokai; La mies es mucha o Canción de cuna (versión Garci), y la vía marxista murió el día que crucificaron a Pasolini. Esas calles abarrotadas de gentío en la Semana Santa de hoy es la nostalgia por las superproducciones épico-bíblicas de Hollywood, por los decorados de cartón piedra y las carreras de cuádrigas, por las secuencias de grandes movimientos de masas de antes de la digitalización, es Cecil B. DeMille, el cinemascope, el tecnicolor, el torso desnudo de Charlton Heston, Los diez mandamientos, Yvonne de Carlo, La túnica sagrada, Victor Mature, la infancia, la adolescencia y los años del esplendor en la hierba perdido. Siempre nos quedará Jerusalén.
Para terminar de hacer la Pascua, el lunes, mientras el gastronómico Dolça Catalunya (TV3) invita a caer en la tentación de unas recetas de monas de chocolate clasificadas 3R (gravemente peligrosas, por tanto), en Está pasando (Telecinco) advierten que "habrá que andar con muchos ojos" ante el riesgo de desbordamiento de un río cántabro, y la reportera Paqui pregunta con su entusiasmo característico a Agustín Bravo, de paternidad reciente: "¿Has aprendido a lo de los pañales?". Si no saben hablar, ¿por qué no se callan? Momentos antes, la copresentadora Lucía Riaño (camisa blanca muy seductoramente desabrochada, chaleco negro, no lleva sostenes) ha introducido un reportaje sobre Paquirrín y su nueva novia haciendo ejercicios que no parecen espirituales en el interior de un coche. Son otro tipo de (bajas) pasiones (televisivas), igualmente seguidas por un gran número de fieles devotos.
La Semana Santa se prolonga inesperadamente con la tardía salida de la cofradía de La noria (Telecinco), con los costaleros Jordi González y Glòria Serra intentando levantar la imagen doliente de Mario Conde. Son dos horas de entrevista en la que el amanerado cofrade emplea un tuteo que el invitado difícilmente hubiera permitido en el pasado, (auto)mediatizada desde el momento de su concesión, y donde resumen las causas que llevaron al ex banquero a la cárcel en un "porque la vida da muchas vueltas". Dudoso valor el de este periodismo que se conforma sólo con exhibir la pieza obtenida, renunciando a cocinarla.