Crítico primero y después guionista destacado, fue el director del cine de la Transición. Ninguneado por las envidias del Oscar de Volver a empezar, amagó con abandonar la profesión. Cuando regresó, agotada la coyuntural fórmula de su éxito (cóctel de amargura, nostalgia y autocomplacencia), desempolvó melodramas beatos de los años cincuenta. Un giro de su filmografía tan radical como el también observado ideológicamente: de compañero de viaje del PCE a intelectual del aznarismo. Presentó en televisión Qué grande es el cine, parada inexcusable apreciada por la selección de títulos pero reprobada por su emisión doblada. Ha hecho radio, escrito y editado libros, dirigido teatro... Desdeñado desde el primer momento por el diario El País, José Luis Garci ha compartido durante décadas en Abc su cinefilia y resto de aficiones.
''Sin duda, Mattäus es uno de los tres más grandes futbolistas que ha dado Alemania, tras Beckenbauer y delante de Uwe Seeler. Este mariscal de campo (y obrero cualificado), destruía a base de fuerza y colocación los movimientos de ataque de los equipos rivales; disputaba todos los balones que quedaban sueltos, cubría la defensa, diseñaba la ofensiva, y marcaba goles. Un Di Stéfano, un Bobby Charlton; sin la intuición de Alfredo, sin el señorío de Bobby, pero tan responsable, tenaz y luchador como ellos. (...) Un jugador total, rebosante de energía, que colocaba siempre la bola en las zonas más peligrosas para la portería contraria, un chutador de ambos pies, un fabricante de paredes con sello brasileño, el más pegajoso marcador. Con el balón dominado y de cara al marco, únicamente podía detenerle un carro de combate. Cerebro privilegiado, que aunaba la elegancia vertical de Beckenbauer con esa velocidad que se anticipa a las ideas del rival, implantada por Schoen en el 74'' (23/6/1998).