lunes, 6 de mayo de 2013

QUE TREINTA AÑOS NO ES NADA... (II)

Tras los intentos previos fallidos de La venganza, Plácido, Los Tarantos, El amor brujo, Tristana, Mi querida señorita, Ese oscuro objeto del deseo, Mamá cumple 100 años y El nido, la cinematografía española obtiene el 11 de abril de 1983 su primer Oscar a la mejor película en habla no inglesa gracias a Volver a empezar, un melodrama romántico otoñal protagonizado por un profesor -ganador del Premio Nobel de Literatura, que regresa temporalmente de su exilio en los EE. UU.- y la mujer a la que amó en su juventud. Antes del reconocimiento internacional, público y crítica locales habían dispensado indiferencia absoluta al film dirigido y producido por Garci.

"La mayor ovación de la noche la tuvo Mickey Rooney cuando, después de haber contemplado su larga vida de actor, desde que era un niño, condensada en seis minutos, le entregaron el Oscar honorario. Luego, Jack Lemmon me dio un abrazo y me dijo algo que no podré olvidar: 'Si alguna vez necesitas un actor de mediana edad, algo cascado, piensa en mí'. Liza Minnelli me felicitó también, extrañamente afín y contenta. Lou Gossett jr., también con su Oscar en la mano, hablando español, intercambió felicitaciones conmigo. Spielberg me dijo que mi discursito al recibir el Oscar había sido el más emotivo, porque dije que mi sueño, desde niño, cuando veía las películas americanas, era recibir un Oscar, y hablé del triunfo que representaba para un equipo, para una cinematografía nacional, y recordé a Alfonso Sánchez, el amigo desaparecido" (José Luis Garci).