LO IN. Conceder a los alumnos de la ESCAC –vivero de nuevos cineastas de donde salió Juan Antonio Bayona- la realización del vídeo inicial de una gala que tuvo ritmo y humor. Gran maestro de ceremonias, acertado en el papel intervencionista adoptado, Andreu Buenafuente: ágil de reflejos y atento a la actualidad (corrupción política, recortes, pero también la publicidad agresiva y discutida del ''Envàs, on vas?''). La irresistiblemente guapa Irene Montalà introduciendo a Eduard Fernández (actor secundario, Una pistola en cada mano), cuyo discurso sufrió la interrupción del presentador advirtiendo haberse sobrepasado el minuto 17 con 14 segundos del show sin gritos a favor de la independencia (como últimamente ocurre en los recintos deportivos del territori). Que la realización (en directo) de TV3 no se recreara en primeros planos de las autoridades políticas presentes. Previo a la entrega del premio a la mejor película para televisión (Tornarem), el número musical (una versión del ''You're the top'' de Cole Porter) defendido (con notable soltura) por Berto Romero y (un elegantísimo) Roger Coma, finalizado con un (vehemente) beso de tornillo. La excursión callejera de Buenafuente; llamó al portero automático de una casa de vecinos y regresó con una señora que, habiendo salido a pasear al perro, acabó –ella y can- entregando uno de los galardones (pero nadie se acordó de Uggie, el chucho de The artist). La contención oral de Jaume Figueras y Àlex Gorina, comentaristas de TV3, hablando (quizá menos de) lo justo. El "actriu, catalana i independentista" con el que se autodefinió Montserrat Carulla (82 años; debutó en 1951 en Surcos), Gaudí de Honor, seguido desde la platea por su hija Vicky Peña (quien tres días más tarde reconoció en El cafè de la república de Catalunya Ràdio "no ser de banderas"). De tripa depardienne, Sergi López dirigiéndose en francés al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, exigiendo la rebaja del IVA del 21 % para el sector. Favorecidas por el reglamento de la organización, las tres favoritas de la noche pudieron colgarse el cartel de mejor película: europea Lo imposible (además de director, montaje, fotografía, sonido y maquillaje-peluquería); en lengua no catalana Una pistola en cada mano (además de guion y actor y actriz secundarios); en lengua catalana Blancaneu (además de dirección artística, música original y vestuario).
LO OUT. El atuendo flower power de Alfonso de Vilallonga (música original, Blancaneu), aristócrata y sobrino de(l inefable) José Luis de Vilallonga y Cabeza de Vaca. El (poco imaginativo) plano fijo (interior de la sala del Barcelona Teatre Musical, en ángulo poco favorecedor) escogido por TV3 como cortinilla para los intermedios comerciales. Quiso marcar distancias y se comportó como buena ciudadana hablando en español, pero Candela Peña (actriz secundaria, Una pistola en cada mano) acabó haciendo aquello que los españoles aseguran que hacen siempre los catalanes: mendigar (trabajo, en su caso: "No me tengáis tres años en casa, que tengo una familia que alimentar"). El (mejorable) fondo musical en record de, entre otros, Lina Romay, Antonio Mingote, Juan Luis Galiardo, Paco Morán, Carlos Larrañaga, Anna Lizaran y Fernando Guillén). Como Catherine Zeta-Jones hiciera en unos Oscar (y Angelina Jolie, y Natalie Portman, y...), Maria Molins (protagonista femenina, El bosc) también subió al escenario embarazada, pero su estremecedor aspecto enfundada en un vestido negro remitía inevitablemente a La semilla del diablo. Acoger con sorna la elección de una cinta muda (Blancaneu) como la mejor en lengua catalana, olvidando que el año pasado también una silente (The artist, mayormente francesa) fue distinguida en Hollywood como la mejor en habla inglesa.