lunes, 21 de junio de 2010

EL FESTIVAL DE CINE MÁS POBRE DE TODA EUROPA

SECCIÓN OFICIAL. Que de esta manera tan desacostumbradamente modesta fue descrito en su presentación el IV Ibiza International Film Festival por el mismo alma que lo anima, Xavier Benlloch. Ante una repercusión mediática exterior que la isla pueda rentabilizar inexistente (uno de los macguffin de la cosa, recuérdese) y la indiferencia del escaso espectador ibicenco ilustrado cinematográficamente, a pesar del recorte los sesenta mil euros de presupuesto del certamen (según escribe Última Hora, cubiertos en su totalidad por el Govern Balear -cuarenta y cinco mil- y el Consell local -quince mil-; por su parte, Diario de Ibiza apunta un abstracto "algo menos de cien mil") continúan pareciendo demasiado dinero público para hacer realidad un sueño exclusivamente privado.

FUERA DE CONCURSO. En la línea del "cine independiente y de calidad" reivindicada por el Ibiza IFF resulta coherente, no obstante, la presencia de la polifacética Ana Obregón. Tres décadas de carrera avalan la solvente trayectoria de la guionista televisiva de Ana y los siete, cuya aportación más importante al cine -al margen de Bellas, rubias y bronceadas y Fredy, el croupier- serían las paellas que -dice- cocinaba a Steven Spielberg en sus años en los EE. UU.

UNA CIERTA MIRADA (DE REOJO). Buscar el gazapo se ha consolidado como una de las secciones paralelas más esperadas del festival isleño. Si el año pasado Diario de Ibiza convirtió a Billy Wilder en alemán y habló maravillas de Cuba Goodrich jr. (sic), el "intérprete de Canción triste de Hill Street" (intervino en dos de los ciento cuarenta y cuatro episodios que habría tenido la teleserie), en esta edición IB3 Ràdio ha nacionalizado canadiense a la británica Jacqueline Bisset y concedido a John Huston (efectivamente, tienen un problema) la autoría de la fordiana Centauros del desierto. Anteriormente, en 2008, el productor y actor José Manuel Lorenzo, uno de los patronos del tinglado, abogó porque el de Ibiza se convirtiera en el Sundance europeo "pero cambiando las nieves de las montañas de Colorado por el sol del Mediterráneo".

Visto el grado de desorientación con el que es abordado desde todos los flancos (incluso el geográfico: las cumbres nevadas que ambientan el festival creado un día por Robert Redford, en Park City, no son de Colorado sino del estado vecino de Utah), se comprende la desconfianza suscitada por el (pen)último proyecto de evento de cine con ínfulas en este aturdido -pero soleado, eso sí- rincón de la bañera de Ulises.