(Bad day at Black Rock)
EE. UU. 1954
Dir.: John Sturges
Int.: Spencer Tracy, Robert Ryan, Anne Francis, Walter Brennan
Un único día de estancia de un forastero (magnífico Spencer Tracy aun utilizando un solo brazo) en un aislado pueblo del Oeste post-II Guerra Mundial pone en evidencia –al descubrir un crimen cometido tiempo atrás sobre el que rige la ley del silencio- una de las miserias estadounidenses como es el racismo padecido por la población japonesa residente en los EE. UU. a raíz del ataque a Pearl Harbour, puntualmente reflejada por su cine (aunque fuera de manera tangencial, por ejemplo en La batalla de Midway, donde el hijo del militar que interpreta Charlton Heston le pide a éste su intercesión a favor de la familia de su novia, retenida en un centro de concentración debido a su origen oriental).
Película corta (78 m), tensa y de violencia contenida, con Lee Marvin y Ernest Borgnine muy puestos en sus papeles de malos oficiales, un llamativo empleo del cinemascope y el vigor característico de un director que supo moverse con soltura entre géneros (Fort Bravo, El viejo y el mar, El último tren de Gun Hill, Los siete magníficos, La gran evasión, McQ, Ha llegado el Águila).