viernes, 31 de agosto de 2007

SONRISAS DE UNA NOCHE DE VERANO

La depauperada oferta de cine en la televisión remontó su vuelo estival durante las semanas que duró el (mini) ciclo que el canal 33 dedicó a Woody Allen, muy de moda ahora en Cataluña –hasta la caricatura, diría yo- por el rodaje en Barcelona de una parte de su Spanish project 2007, todavía sin titulo definitivo.

La fatalidad quiso que la muerte de Ingmar Bergman –uno de los referentes del director neoyorquino- coincidiera con los días del pase en la tele de Annie Hall, donde Alvy Singer (el personaje interpretado por el propio Allen) discute en la entrada de un cine con su novia porque, al haber llegado tarde, se niega a ver la película a medias ("I can’t go in the middle"). En realidad, únicamente hacía dos minutos del comienzo y, como le recuerda ella, sólo se han perdido los títulos de crédito, escritos encima en sueco; porque el film que pretenden ver es Face to face, que así se llamó en los EE. UU. Cara a cara, al desnudo, una de las introspecciones en la existencia humana del maestro escandinavo.

Annie Hall es todavía hoy, treinta años después de su estreno, la obra maestra de autor de Sin plumas. Con Manhattan. Penalizado por las cláusulas contractuales que le prohibían rodar dramas por su condición de veneno para la taquilla, el resto de su prolífica producción fue paulatinamente derivando hacia películas menores: divertimentos y hábiles reciclajes (Sombras y niebla y Misterioso asesinato en Manhattan surgieron de ideas descartadas del desproporcionado proyecto inicial de Annie Hall, por ejemplo) elevados a los altares por sus seguidores más fanáticos que, de manera tan alegre como excesiva, no dudan en calificarle de genio.

Como sea que todavía perdura –y con gran aceptación de público y crítica, incluso a Garci le parece bien- la (abominable) práctica mussoliniana y franquista del doblaje de películas, TVC consideró al (muy discutible) doblador de Woody Allen -tanto en catalán como en español- la persona más adecuada para hacer las presentaciones introductorias de cada película. Los comentarios de Joan Pera –pobres, obvios, probablemente escritos por él mismo- incluyeron alguna perla cultivada. Al presentar Interiores, por ejemplo, aseguró que la intención del director había sido contar con Ingrid Bergman en el papel que finalmente hizo Geraldine Page pero que la sueca "estaba ocupada rodando en ese momento Sonata de otoño con su padre". ¿Con su padre? Imposible. Su padre, Justus Samuel Bergman, nunca se dedicó al cine y además murió cuando ella era adolescente. En realidad, Joan Pera cayó en el error (comúnmente extendido) de creer que, como comparten apellido y nacionalidad, Ingrid es hija de Ingmar. Circunstancia harto difícil ya que ella nació casi tres años exactos antes que él.