(The man who would be king)
EE. UU.-Gran Bretaña. 1975
Dir.: John Huston
Int.: Sean Connery, Michael Caine, Christopher Plummer, Saeed Jaffrey, Shakira Caine
Delicioso clásico tardío de aventuras. Con Robin y Marian (1976), también protagonizada por Sean Connery, el canto del cisne de un género que ya había dado lo mejor de sí en décadas precedentes.
Basada en un relato de Rudyard Kipling (que en un gran acierto de guión aparece como un personaje más de la película), cuenta la expedición a finales del siglo XIX de dos antiguos soldados del Imperio británico (Connery y Caine, inmensos) por las inhóspitas tierras del Kafiristán, en el Oriente Próximo, en busca de gloria y fortuna, y donde uno de ellos llegará a ser considerado un dios antes de ser finalmente desenmascarados ("Dioses no; somos ingleses, que es casi lo mismo").
Canto a la amistad irónico y vitalista, del film de Huston se pueden hacer lecturas políticas actuales por la zona en la que se desarrolla la acción, hoy más conflictiva que nunca, y porque habla del choque de civilizaciones y de la facilidad con que el poder corrompe.